AGENCIAS - SANTIAGO
Valencia es otras de las comunidades donde se habla de fusiones. El vicepresidente económico de la Generalitat, Gerardo Camps, animó el pasado domingo a la fusión de las dos principales cajas de ahorro valencianas, Bancaja y Caja Mediterráneos, para luego afrontar la absorción de Cajamurcia. Pero su propuesta no encontró eco. Las dos, aunque forma diplomática, echaron balones fuera y aseguraron que no se vislumbra ninguna novedad ni paso alguno.
Es más, el presidente de la CAM, Modesto Crespo, sostuvo que la invitación de Camps tan sólo representa "una opinión suya personal y nada más".
Por su parte, fuentes oficiales de Bancaja expresaron su "respeto" por las declaraciones del conseller Camps, aunque declinaron "valorarlas" y recordaron que están abiertos "a todas las posibilidades".
Al margen de las declaraciones oficiales, Bancaja y la Caja Mediterráneo mantienen que serán sus respectivos órganos de gobierno los que decidan sobre eventuales fusiones, lo que se traduce en que quieren seguir marcando sus propios tiempos en este proceso de reestructuración del sistema financiero. Nunca por decreto. Las alianzas o uniones las realizarían siempre por razones económicas.
Entre miembros del consejo de administración de la caja valenciana se abre paso la idea de que fusión alentada por el Gobierno regional, en el caso de llevarse a cabo, no arrancaría hasta después de concluirse los procesos abiertos para renovar la mitad de los órganos de gobierno, algo que no sucederá hasta enero en Bancaja y en febrero en el caso de la CAM.
Desde Cajamurcia se asegura que nunca aceptaría una posición subordinada en un fusión y que sólo se estudiaría si fuera de igual a igual.