PAULA PÉREZ - SANTIAGO
Hasta el momento ningún responsable del Gobierno central se había manifestado públicamente sobre el futuro de las cajas gallegas. Fue el titular de Fomento, José Blanco, el primero en abordar el asunto, aunque lo hizo desde la “prudencia” ya que, en su opinión, son las entidades de ahorro las que tienen la primera palabra y debe ser el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, el que fije una posición. En cualquier caso, el ministro decidió ayer aprovechar su visita a Santiago para, en presencia de los directores de Caixanova y Caixa Galicia, de empresarios, alcaldes y representantes políticos, lanzar una “reflexión” sobre cómo debe plantearse el futuro de las cajas: “Las empresas gallegas de mayor éxito han conseguido fortalecerse porque han salido sin complejos y han superado fronteras mentales y geográficas”.
El ministro de Fomento respondía ayer el “Forum Europa. Tribuna Galicia” a las preguntas de si era partidario de una fusión de las cajas gallegas. Aunque su ponencia inicial en Santiago se centró en hablar de la crisis económica y las infraestructuras, la expectación estaba puesta en su opinión sobre cómo debería articularse el futuro mapa financiero gallego. Hasta ahora el Gobierno central ha guardado silencio en relación a las cajas gallegas. Sólo ha trascendido que la vicepresidenta económica, Elena Salgado, ha pedido al líder del PSdeG, Manuel Vázquez, “prudencia”.
Con esta cautela intentó ayer Blanco exponer su postura. “Lo último que debiera hacer es darle consejo al presidente de la Xunta. En todo caso lo que deseo es escuchar a Feijóo tener una posición sobre las cajas que precisamente nos alumbre sobre el camino que se debe seguir”, comentó. El único representante del Gobierno gallego que pudo recoger, sin embargo, el mensaje del ministro fue el conselleiro de Medio Ambiente, Agustín Hernández, asistente al acto.
No faltaron, por el contrario, ni el presidente de Caixanova, Julio Fernández Gayoso, ni el director xeral de Caixa Galicia, José Luis Méndez, que se sentaron juntos en la misma mesa. “Aprovechando que los dos responsables de las cajas están aquí, tengo que decir que ellos tienen la palabra, deben ser los primeros en pronunciarse en relación a una decisión que es importante para Galicia, pero también es una decisión empresarial”, planteó.
En cualquier caso, el ministro de Fomento enumeró las premisas que, en su opinión, deben regir cualquier decisión sobre el futuro de las cajas de ahorro de Galicia.
La primera es que el “tamaño no importa”. “No lo es todo, lo que hay que buscar es la eficiencia”, apostilló. La segunda que los centros de decisión de las cajas deben mantenerse en la comunidad autónoma. Esto, sin embargo, no impide, según advirtió, que se “superen fronteras” como han hecho empresas gallegas de éxito. “Nunca en la historia de Galicia se ha reforzado nuestra galleguidad si miramos sólo para dentro”, apuntó.
Empleos
Antes de tomar una decisión sobre el futuro de las cajas el responsable de Fomento aconsejó a Feijóo que encuentre respuesta a una serie de interrogantes. Según Blanco, es necesario evaluar cómo se gestiona mejor el riesgo empresarial. Si se produce una fusión, el ministro cree que se debería tener en cuenta cuántos empleos se perderían y cuántas oficinas tendrían que cerrar sus puertas.
Y además la Xunta debe analizar, a su juicio, el impacto sobre el territorio y sobre la economía gallega. “¿Cómo afectaría la decisión al equilibrio territorial de Galicia y al modelo de desarrollo económico?”, cuestionó.
En concreto, Blanco pide que se estudie cómo se conseguirían mejores condiciones de crédito para las empresas de la comunidad autónoma con una sola caja o con dos.
Además tanto Caixanova como Caixa Galicia invierten dinero en la comunidad autónoma dentro de su Obra Social. Blanco se pregunta cómo influiría en este papel que desempeñan que las dos entidades de ahorro se fusionasen. “Si la Xunta responde adecuadamente a estos interrogantes, cualquier decisión será positiva”, concluyó el ministro de Fomento.
Estas preguntas, sin embargo, siguen en el aire, al igual que la decisión sobre el futuro de las cajas gallegas. Ni el presidente de Caixanova ni el director xeral de Caixa Galicia quisieron ayer manifestarse sobre las conversaciones que mantienen con la Xunta sobre la posibilidad de una fusión.