JULIO PÉREZ - VIGO
Más allá de cuándo reciban autorización o las obras concluyan, la incógnita, una de las principales claves de todo el culebrón eólico, está en la fecha real en la que los nuevos parques pueden estar efectivamente en funcionamiento. Y, por fin, hay un calendario. Por las limitaciones de la red eléctrica, a los algo más de 3.100 megavatios (MW) que operan actualmente en Galicia se podrán añadir hasta 2011 unos 1.000 más. Una cuota que prácticamente se agota con todas las solicitudes de molinos pendientes en la Consellería de Economía e Industria, anteriores incluso al concurso que impulsó el bipartito. El otro plazo, en el que se van a alcanzar los 6.500 MW aspirados y por tanto integrar las instalaciones que salgan de las subastas por zonas que se convocarán el próximo año, es 2016. Lo dice Red Eléctrica de España (REE), encargada de la operación del sistema eléctrico español. Lo dice también la Xunta.
Tres de los nudos a los que se vierte la electricidad en Galicia desde los puntos de generación para luego repartirla por la comunidad están agotados. Los de Boimente, Mazaricos –creado en un día, precisamente, para dar salida a la eólica– y Sidegasa. El sistema necesita reforzarse y eso depende de las obras que ya están planificadas por el Ministerio de Industria, las propias comunidades y REE como asesor, hasta 2016. Tienen sus ritmos y sus tramitaciones, muy largas. Antes de esa fecha, quizás en 2014, podrían entrar en funcionamiento algunos de los recintos que se adjudiquen, conforme vayan acabando los trabajos de las nuevas infraestructuras eléctricas, pero la capacidad es la que es.
Economía e Industria asegura que REE lo dejó "perfectamente claro". La compañía lo confirma. "Nuestra conclusión –señalan fuentes de la Xunta– es que en ningún caso se podrían cumplir los plazos que tenía el bipartito para que los parques pudieran entrar en funcionamiento antes de 2012, con lo que este Gobierno no está retrasando nada".
En una reunión celebrada ayer, REE puso encima de la mesa un mapa de soluciones técnicas en función de las obras de refuerzo de las líneas que servirá de base al departamento que dirige Javier Guerra para situar las zonas en las que se pueden instalar los aerogeneradores y la fecha en la que se podrán conectar. Desde ambos lados se habla de "colaboración". "Nosotros queremos que no se repita el mismo problema que se hubiera dado con el anterior concurso", insisten desde Economía e Industria, que se volverá a sentar con el gestor de la red para el diseño final del reparto territorial de los 2.300 MW que se van a distribuir. Del encuentro salió también el compromiso de mantener los 439 millones en inversiones previstos hasta 2016 y la lucha conjunta por la construcción de una subestación eléctrica en Taboadela, que permitirá electrificar el tramo del AVE entre Olmedo y Ourense.