IRENE BASCOY - LALÍN
Alberto Núñez Feijóo es la nueva estrella del PP y ayer recibió desde Silleda la bendición de Mariano Rajoy, quien ensalzó su gestión al frente de la Xunta, calificándola de “sobresaliente” y proclamando que es su “modelo para el resto de España”. Fue ante millares de militantes, quince mil según la organización, en la romería que el PP recupera después de cuatro años sin fiesta para las bases.
Al líder del PP le gusta cómo actúa Feijóo al frente del Ejecutivo gallego, con “sentido común, eficacia y sin hacer tonterías”. “Los éxitos de la Xunta son también del PP de toda España”, proclamó Rajoy, para quien Feijóo es “un gran presidente”.
Las alabanzas del líder del Partido Popular convierten a Galicia en baluarte del PP y en escena para visualizar la alternativa que Rajoy quiere esbozar para recuperar el Gobierno de España, pero también colocan al presidente de la Xunta en el disparadero, pues su gestión será observada con lupa y cualquier gesto tendrá más repercursión que la de un presidente autonómico, pues a partir de ahora atacar a Feijóo es dañar a Rajoy.
El titular de la Xunta, consciente de la situación, se quiere sacudir el título de favorito de Rajoy, y por ello, ayer le restó importancia asegurando que “en Madrid se dicen cosas sorprendentes” y que en verdad “Rajoy tiene favorita, no favorito, y se llama Galicia”.
La favorita
No sabía Feijóo, que antecedió al presidente del PP en la tribuna, los elogios que le tenía reservados Rajoy, y que ratifican la teoría de que el presidente de la Xunta, después de brindar a Rajoy su primera gran victoria electoral, se ha convertido en un valor en alza, un peso pesado emergente en el PP que despunta más aún porque los viejos barones están en horas bajas: Francisco Camps, ahora con la trama de financiación ilegal del PP valenciano, y Esperanza Aguirre, con la trama de espionaje.
Pero Rajoy no sólo habló de Feijóo, y eso que su intervención fue corta. No se extendió más de doce minutos, a lo mejor porque el Gobierno de España truncó su mensaje, al posponer la hora de presentación del proyecto de Presupuestos del Estado para 2010, y no ofrecerle información a la que replicar. A falta de conocer las grandes líneas de las Cuentas del año que viene, el líder del PP auguró que “en vez de combatir la crisis y crear empleo”, traerán “más déficit, más paro y más impuestos” , lo que perjudicará especialmente a “trabajadores y clases medias”.
En todo caso, lanzó un mensaje de esperanza: “Se puede salir de la crisis, pero hay que cambiar la política económica”.