JULIO PÉREZ - VIGO
Ni los gurús más osados se atreven a apostar su sueldo con una fecha en la que sí, por fin, la salida de la complicada crisis sea algo más que brotes verdes. En su faceta de visionario, el científico Albert Einstein decía allá por el año 1929, con el otro gran crack, que tan malo es hablar de la crisis, "porque la promueve", como callarla para "exaltar el conformismo". Su remedio vale igual un siglo después, que "la única amenaza real" es "no querer luchar por superarla". Al amparo de los mensajes de tranquilidad con el plus de resistencia de Galicia, los motores de la riqueza de la comunidad comparten esa filosofía. El trabajo. Con una caída acumulada del Producto Interior Bruto (PIB) del 3,2% hasta el segundo trimestre, todos avisan de que son más las sombras que las luces y ven 2010 con la dosis justa de optimismo. La patronal prevé que el crecimiento el próximo año, "si se produce", no supere el 0,3%.
Las más de 1.100 empresas que reúne la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Galicia (Asime) admiten que el escenario que se avecina "no resulta alentador". Entre los "condicionantes genéricos" están, sobre todo, los problemas de financiación. "Las entidades financieras continúan estrangulando el acceso al crédito de las empresas y desestabilizan completamente incluso a las rentables", señala Enrique Mallón, portavoz de Asime. La morosidad está suponiendo "un grave perjuicio" y la subida del IVA puede frenar "la necesidad de incentivar el consumo".
El futuro de la automoción dependerá, según Asime, de las ayudas a la compra directa de automóviles. Las de la Xunta acaban en diciembre y las del Gobierno central en mayo, "si no se agota antes el crédito. "La tendencia creciente del sector es fuertemente sensible y dependiente de las ayudas", avisa Mallón. En el naval contienen la respiración con una cartera de pedidos "baja" y la apuesta está en los buques de tecnología punta y el proyecto del Centro de Reparaciones Navales para quintuplicar el negocio. Las ramas vinculadas a la construcción –ascensores, carpintería de aluminio, electricistas...– lo ven más crudo, en letargo "varios años más".
La esperanza del metal está en los "nichos de mercado" que se abren con la aeronáutica, con posibles pedidos a medio plazo para Airbus o Boeing. De reojo miran la negociación del convenio. "En ningún momento Asime prevé o sopesa la posibilidad de manifestación o alteración del clima laboral, impensable e inaceptable, no ya por las empresas o trabajadores, sino por la sociedad gallega".
De la senda que finalmente sigan sectores como estos dependerá también el camino de la logística, dispuesta a "adelantarse a las necesidades de las industrias". "De esta manera –explica Juan Martínez, director general del grupo Vasco Gallega y presidente de Logidigal–, con el repunte de la economía las empresas dispondrían de infraestructuras competitivas". Una forma de "acelerar" la recuperación. Porque sin producción industrial tampoco hay nada que transportar.
La caída en el tráfico en los puertos gallegos, un 13% en el primer semestre, es un buen ejemplo de la situación. Logidigal lo achaca a la crisis y también "a la pérdida de competitividad" por "el estado de las infraestructuras". Falta planificación e interconexión entre ellas para atraer empresas. "Galicia, por ubicación geoestratégica, dispone de un enorme potencial logístico que no estamos aprovechando adecuadamente", se queja Martínez.
El pinchazo inmobiliario es uno de los ingredientes de la crisis, salteada con la falta de confianza y la contaminación del sistema financiero. En la comunidad se notó con menos fuerza que en otras regiones en las que el ladrillo era casi el único pilar de la economía. "Como siempre hemos dicho –señala Javier Garrido, presidente de la Asociación de Promotores Inmobiliarios de Galicia–, el sector camina hacia la estabilización". La falta de financiación es la condición para el crecimiento. "Ya no sólo a las empresas, nuestro financiador natural son los compradores y en el mercado gallego de la vivienda hay demanda", asegura.
Aserraderos, empresas de tableros y pasta, los propios propietarios de montes... La madera gallega no se libra de la recesión. En su caso, el huracán económico fue la gota que colmó el vaso tras los fuertes vientos del Klaus. El sector habla de "quiebra". "No se ve mucho cambio a corto plazo", advierte Francisco Dans, presidente de la Asociación Forestal de Galicia. Es una cadena. Si no hay mercado –Portugal absorbe sólo parte del negocio que había con Francia, azotada también por el temporal de enero–, se corta menos madera y se realizan menos trabajos en los montes. La actividad se ha desplomado un 30%. "Estamos viviendo un reajuste –dice Dans– y el futuro pasa por incentivar nuevos canales para dar salida a la biomasa, como la producción eléctrica y la térmica".
La repercusión del alza del IVA es un auténtico quebradero para los comerciantes, que prevén en 2010 "otro mal año" tras una caída del 10% en la facturación. "Los cierres seguirán, hay muchas empresas que están aguantando sin margen de beneficio y cada vez tenemos más productos en stock", alerta José María Seijas. El máximo responsable de la patronal del comercio recuerda que el paro seguirá creciendo. "Y si sube, baja el consumo y nosotros venderemos cada vez menos –pronostica–. La gente no tiene confianza".
Durante las conversaciones con los empresarios sale una y otra vez la necesidad del apoyo de las administraciones. Los graniteros piden otro Plan E que les ayude a seguir manteniendo la actividad e iniciativas parecidas desde la Xunta para "incrementar la demanda del producto que se elabora en Galicia". Las humanizaciones han logrado un aumento de 1,3 millones de euros en la facturación. Pero la situación todavía es "delicada". "Una muestra es que a pesar de los esfuerzos comerciales por dirigirnos a nuevos países y ante las dificultades de los mercados tradicionales, la exportación cayó un 30% entre enero y abril", cuenta Fernando Varela, presidente de la Asociación Galega de Graniteiros.
Precisamente, el impulso a las inversiones en Galicia que acaba de anunciar el Gobierno central es una de los inmediatos "elementos dinamizadores" a ojos del Centro de Investigaciones Económicas y Fiscales (CIEF) de la Fundación Caixa Galicia. A eso se añade la recuperación que ya experimentan Francia y Alemania, dos de los principales destinos de la exportación gallega. "Galicia tiene buenos sectores industriales y de servicios, y algunas de las empresas punteras en alimentación y el sector agropecuario", señalan desde el CIEF, con el apoyo en el crecimiento del PIB en Galicia durante 2008, seis décimas por encima del conjunto de España. Los investigadores contemplan que el plus siga, "pero sin perder de vista el recorte producido en estos últimos trimestres".
La pregunta. ¿Se puede soñar con tiempos mejores? La Cámara de Comercio de Vigo contempla un 2010 "con dificultades", menos en el caso de los sectores "que hayan experimentado ajustes previos". Con tantas polémicas políticas por las previsiones de crecimiento equivocadas en muchas administraciones el pasado año, el Gobierno mantiene que la economía española caerá un 0,3% el próximo año. La Xunta, en cambio, pronostica un avance del PIB en Galicia del 0,7%, que la Confederación de Empresarios (CEG) y la mayoría de sectores punteros considera "optimista" o "excesivamente optimista". Todos están de acuerdo en que la recuperación empezará el año que viene, un ejercicio "plano" porque quedan muchos meses antes de lucha y desafíos contra el "conformismo" que tanto criticaba Einstein.