JULIO PÉREZ - VIGO
Para disipar cualquier duda, y en el escogido público que llenó ayer el comedor del Club Financiero de Vigo las había, el alcalde Abel Caballero dio la palabra al ministro de Fomento recordándole que la ciudad "entrará en el futuro" en el mismo momento en el que las famosas tuneladoras que abren el camino al AVE con Ourense a través de Cerdedo atraviesen los ocho kilómetros del túnel de As Maceiras. "Más bien pronto que tarde", reclama, con el recordatorio de los 10 meses "que quedan", con la vista puesta en las futuras elecciones municipales. José Blanco tenía previsto, evidentemente, refrendar su compromiso con la conexión directa de la alta velocidad a Madrid por el sur de la comunidad en 2015. "Con firmeza", defiende. En su discurso, por escrito, recogía el propósito de agilizar la tramitación para contratar conjuntamente proyecto y obra "mediante una fórmula de colaboración público privada". La coletilla se omitió en la charla, pero sí salió durante el coloquio con los empresarios. Se quedaba corta y Blanco quería acabar con cualquier interrogante abierta. "Si por la vía de la colaboración público privada no se consigue, el proyecto lo acometerá en su totalidad Fomento y en los tiempos que están estipulados", defiende. Todo el auditorio aplaudió.
Quizás porque, como destacó el presidente del Club Financiero, Jaime Borrás, "el que es capaz de decir no tiene mayor credibilidad cuando dice sí". Y Blanco dejó muy claro ayer que hay prioridades y proyectos que no lo son. Sin restarle la importancia que supone para seguir trabajando en la cohesión territorial, el derecho "a tener aspiraciones" y la voluntad de diálogo con el Gobierno gallego, Fomento no recoge la potenciación de la red de tren de cercanías en la comunidad en la carpeta de proyectos a medio plazo. Simplemente, porque "no se puede hacer todo a la vez, no es compatible". "Me va a costar mucho cumplir los compromisos que tengo porque, créanme, no es fácil sentarse a negociar un crédito como el que el 27 de octubre vamos a firmar con el Banco Europeo de Inversiones por 5.000 millones de euros", explica Blanco. El interés está en la alta velocidad y la A-57.
Todavía más rotundo es el titular de Fomento con el AVE cantábrico. Su coste es muy alto, el impacto ambiental también y "no hay masa crítica" a la que dar el servicio. "La alta velocidad no puede llegar a todos los sitios y por todos los sitios", avisa. El ministro piensa ya en el futuro y en el centro del debate sobre las infraestructuras "en 2020". "Entonces nos tocará discutir del elevado coste de mantenimiento de todo lo que estamos haciendo", pronostica. Una partida fija al año de alrededor de 270.000 euros por cada kilómetro de alta velocidad. "Hay que hablarle a la gente con claridad", reitera. En el umbral de "cuatro o cinco años", su departamento no cuenta con fondos para un proyecto así. Por eso, lo que sí está dispuesto a negociar es una posible duplicación de la actual vía de red convencional y la utilización de máquinas híbridas. "Alcanzan los 220 kilómetros por hora –afirma–. Un servicio muy competitivo".
El AVE es, según José Blanco, mucho más que una nueva infraestructura. "Una cuestión de Estado", sostiene. En Galicia da otro paso hoy con la licitación en el Consejo de Ministros de los accesos de la alta velocidad a la estación de Ourense con una inversión de 29 millones de euros.