JULIO PÉREZ - VIGO
A la vista de la batalla que levantaron contra el anterior Gobierno gallego por el conocido complemento específico, no extraña que los médicos aplaudan la decisión de Sanidade de cambiar su modelo retributivo. Adiós al plus de exclusividad, de casi 800 euros, y una "grata bienvenida" a un nuevo pago que variará en función de la calidad del servicio y el horario. A los facultativos no les quedará otro remedio que cumplir unos objetivos mínimos. "Como en cualquier otro trabajo, apoyamos que el que más trabaje, más cobre", defiende Cándido Andión, del sindicato que agrupa a los doctores en la comunidad, el CESM. Pero ojo. El colectivo advierte que su respaldo está condicionado a que la reforma afecte sólo a los complementos. El sueldo base, que ni se toque.
"Ya en el año 86 pusieron en marcha un cambio en todo el modelo y lo único que consiguieron fue crear problemas", asegura. Como la propia conselleira de Sanidade, Pilar Farjas, los representantes de los médicos insisten en que el controvertido complemento específico –que el bipartito quería vincular a la ampliación y la flexibilidad de jornada– "se ha quedado desfasado". "A los médicos tienen que incentivarnos y evitar así que mucha mano de obra se vaya para otras comunidades que nos llevan la delantera en las condiciones laborales", se queja Andión. Una de las claves, según el sindicato, para acabar con el "déficit" de facultativos.
Lejos de sentirse en tela de juicio con el control de rendimiento previsto por el Servicio Galego de Saúde (Sergas) para todos los profesionales y los centros, los médicos aseguran que en su último encuentro con los representantes de la Administración en la Mesa Sectorial recibieron "disculpas" por si los últimos mensajes del departamento "dieron a equívocos". "Nos dijeron –cuenta Andión– que no se nos podía achacar a nosotros la mala organización, que se pasen para la tarde operaciones de mañana". CESM sostiene que la mirada de Sanidade está puesta sobre toda la organización.
La Plataforma pola Defensa da Sanidade Pública tiene una opinión muy diferente. "Con este nuevo modelo, lo que pretende Sanidade es que los médicos que también trabajen en los centros privados puedan cobrar", sostiene Manuel Martín. Un camino que, según la asociación, se está abriendo ya con la inversión privada en nuevos hospitales, como el de Vigo. "Las peonadas no son quizás el mejor remedio, pero, ¿cómo se les ocurre suprimirlas sin poner otra alternativa en marcha?", critica. De ahí, dice, que se "estén disparando las listas de espera. "Los servicios de radiología, laboratorios y quirófanos de muchos hospitales –añade– está ahora paralizados".