SELINA OTERO - VIGO
Regresan cada dos años a Galicia para veranear. Teresa Chouciño, natural de Malpica de Bergantiños (A Coruña), se marchó para Montevideo con 22 años "por amor". "Llevo media vida acá. Al principio lo pasé fatal, lloraba, extrañaba muchísimo a mi madre... No sé. Ahora, evidentemente, te lo tomas de otra manera. La morriña tiene varias fases". Carlos Díaz, su marido, vivía en Uruguay. En unas vacaciones para visitar a los suyos en Malpica y Carballo conoció a Teresa y ambos decidieron unir sus vidas y darle forma al otro lado del Atlántico, donde Carlos lo tenía casi todo, pero ella no.
Desde el año 1991 esta malpicana trabaja en el Patronato de la Cultura Gallega de Montevideo, una institución con 45 años de historia que la mantiene vinculada a Galicia por los cuatro costados. "Estoy en contacto continuamente con gallegos que se pasan por aquí. Conozco a mucha gente de la provincia de A Coruña pero también de Pontevedra, sobre todo de la zona de Gondomar. Parece que todos somos gallegos o descendientes de gallegos, por eso la distancia parece más corta y Montevideo es una ciudad muy familiar", explica Teresa.
La biblioteca del Patronato de la Cultura Gallega "es enorme". "Tiene más de 10.000 volúmenes de obras en gallego, creo que más que cualquier biblioteca de Galicia. Además, se dan cursos de gallego de 1º y 2º nivel, sobre todo para nietos de gallegos. En estas clases también se aprende cultura e historia de Galicia", manifiesta Chouciño, quien añade que en la Facultad de Humanidades también se estudia gallego: "hay un lectorado, como decimos aquí, es decir, profesores nativos, que vienen desde Galicia a dar clase". Su hijo mayor tiene 14 años y el pequeño 9. Pero Galicia no les es ajena. "Adoran Malpica. Quizás también sea porque van sólo en verano y en vacaciones todo tiende a idealizarse. Pero bueno, en Galicia tienen muchos más primos que aquí; está mi madre, la abuela que ven poco y ella también se vuelca demasiado con ellos durante ese tiempo porque el resto del año están lejos: es comprensible". En la mente de Teresa no figura "el regreso". "El modo de vida no es muy diferente y la gente es muy hospitalaria y acogedora", concluye.