S. O. - VIGO
"Me llevaron de chiquito y regresé con 26 años, para buscarme la vida en Galicia. Mis padres, ambos de Malpica, siempre me hablaron en gallego pero, como ves, no he perdido el acento uruguayo". Walter Calvo resta trascendencia al "fenómeno morriñento" en una época en la que las nuevas tecnologías han hecho desaparecer las distancias y el avión es un modo de transporte barato y apto para las masas, "no como antes".
"Es que la emigración ha cambiado mucho, si le queremos llamar así. No tiene nada que ver. Antes no podías venir en 15 años porque el viaje era carísimo. Ahora yo voy a Uruguay todos los años, es como si veraneara allí y trabajara en España. Antes esperabas una eternidad por las cartas y era la única forma de estar en contacto con los tuyos, tan lejos. Ahora, con Internet, mantengo más que nunca relación con mis colegas de allá y de acá. Cuando estoy en Uruguay de vacaciones siento como si nunca me hubiese ido. Es difícil de explicar. Lo único que puedo echar de menos es pasar más tiempo con mis amigos, pero en Galicia también tengo muchos y de todas partes. Tengo mi familia, mi esposa, mi hijo, mi negocio. Todo". Si Walter Calvo, que regenta la Pizzería Vagalume en un pueblo de A Costa da Morte, tiene una pasión, es el fútbol; al menos una pasión confesable. El Nacional es su equipo de cabecera, "el de toda la vida". Tanto es así que creó la Peña del Nacional en Galicia, con sede en Malpica de Bergantiños. Los directivos y los jugadores del equipo ya han visitado en tres ocasiones el pueblo coruñés llamados por la euforia futbolística de Walter, que sigue los partidos por Internet como cuando de joven asistía a todos los encuentros de su equipo fetiche en el Estadio Parque Central. En uno de sus últimos viajes a Montevideo se llevó una enorme bandera de la Peña del Nacional de Malpica y la colgó sobre las gradas del estadio. Un momento histórico y emotivo, al menos para él, por todos los recuerdos del buen fútbol que siguió desde niño en las gradas del Parque Central. Ahora son los propios jugadores y también amigos de su equipo los que visitan en Galicia a su hincha Walter bajo el lema "Malpica es Bolso", en alusión a las camisetas del equipo, "que llevaban un bolsillito".
En Vigo también hay una gran colonia de uruguayos que vive el fútbol con entusiasmo. Uno de ellos es "compadre" de Walter, dueño del Restaurante A Roda: Carlos García. "Mi madre era de Gondomar y mi padre de Cotobade. Lo que más me chocó de Galicia cuando me vine fue el consumismo: ¡la gente cambiaba de coche antes de romperse!. También me di cuenta de que Montevideo es una ciudad muy afectiva, tipo las aldeas de aquí, a pesar de tener más de un millón de habitantes".