JULIO PÉREZ - VIGO
Hay realmente muy pocos ingredientes del menú televisivo que logren competir en España con un suculento partido de fútbol. En el vecino Portugal ocurre lo mismo, otra semejanza más entre ambos países. Allí es también el deporte rey, mueve multitudinarias pasiones y en la pequeña pantalla no tiene enemigo que se le resista. Con una curiosísima excepción. Entre los tres programas más vistos el pasado jueves al otro lado del Miño estaban los encuentros de UEFA del Sporting Lisboa con el holandés Heerneven y del Benfica con los bielorrusos del BATE Borisov. Ni la victoria de los dos equipos lusos sirvió para hincarle el diente al exitoso Gato Fedorento, un espacio de la cadena SIC, líder en Portugal, que está aprovechando la campaña electoral para barrer las audiencias. Ese día entrevistaba a Francisco Louça, máximo responsable del Bloque de Izquierdas. Un 44,4% de los televidentes lo siguieron.
El porcentaje es muy similar al que en jornadas anteriores consiguieron los dos grandes oponentes en la cita con las urnas del próximo 27 de septiembre, el socialista José Sócrates y la cabeza de lista conservadora, Manuela Ferreira Leite. Los candidatos se desnudan en conversaciones plagadas de humor, en línea con los grandes late nights americanos de Jay Leno o Jon Stewart, y muchas críticas. Algo insólito en la historia de la democracia portuguesa, quizás porque a los políticos no les queda otro remedio que adaptarse a cualquier escenario con tal de agarrar un voto que acabe con el empate técnico que los sondeos pronostican. Por eso también en la contienda entraron, sin que se les esperara, el futuro de las relaciones con España y las conexiones del AVE con Galicia y Madrid.
Ni la reforma de la Seguridad Social ni cualquiera de las otras patatas calientes que el Ejecutivo luso tiene entre manos y que pasan, como en el mundo entero, por la salida de la crisis económica. Del debate entre Sócrates y Ferreira Leite que dio el pistoletazo de salida a la carrera electoral hace justo una semana lo que