C. V. - SANTIAGO
"Soy miembro de la Real Academia Galega y lo que dice el presidente de la Real Academia Galega (Xosé Luis Barreiro) representa el sentir general de todos los académicos". Así se expresó ayer el presidente del Consello da Cultura Galega, Ramón Villares, en alusión a las críticas que el presidente de la RAG realizó sobre la política lingüística en torno al gallego que está llevando a cabo el Gobierno presidido por Alberto Núñez Feijóo.
"No está mal que haya debate, pero que haya esta controversia política para la lengua no es positivo", añadió. Aunque Villares recalcó que confiaba en que, al igual que él como académico respaldaba las críticas de Barreiro, los miembros del Consello da Cultura Galega "asumen lo que dice el presidente del Consello", también insistió en que no se trata de una declaración institucional. Ello no fue óbice para que señalara que uno de los "mandatos fundacionales" del Consello da Cultura Galega "es preservar los valores culturales del pueblo gallego", entre ellos su lengua.
Villares se pronunció así durante la presentación de dos encuentros auspiciados por el Consello da Cultura. El primero, un "Seminario sobre Lingua, Sociedade e Política en Galicia", se desarrollará en cuatro fases, la primera de las cuales intentará ofrecer un "diagnóstico" de la situación sociolingüística del gallego. Porque, como argumentó el secretario del Consello, Henrique Monteagudo, es necesario subsanar "la falta de reflexión sobre el gallego y de conocimiento fundado sobre su situación".
"La amplitud e intensidad que están adquiriendo los debates sobre la lengua en Galicia, y muy particularmente su relevancia política" han conducido, según el Consello da Cultura, a la "necesidad de un foro de reflexión sobre la situación sociolingüística de Galicia, su evolución reciente y las fórmulas deseables para el futuro".
Monteagudo explicó que en el seminario, que se prolongará en una segunda fase dedicada a los posibles modelos de cooficialidad y a la regulación lingüística del sistema educativo, se intentará establecer "cuáles son las fuentes de recogida de datos e incluso qué instituciones se deben encargar de hacerlo". "Hay que empezar por el diagnóstico porque hay un gran desacuerdo y sobre eso es difícil evaluar lo que se hizo y pensar en políticas para el futuro", concluyó.
El objetivo final del seminario es elaborar un informe que incluya un texto de conclusiones que será elevado al Consello da Cultura.
La otra iniciativa presentada ayer consiste en unas Xornadas de Análise sobre a Carta Europea das Linguas Rexionais ou Minoritarias. El encuentro, que tendrá lugar en febrero, explorará los efectos de este tratado sobre los ordenamientos jurídico-lingüísticos de los países firmantes, entre los que está incluido España, que ha optado por el máximo grado de protección por las lenguas cooficiales.