CARLA LOSADA - SANTIAGO
Los estudiantes de bachillerato que no superaron el curso en mayo iniciaron ayer las pruebas de selectividad. Son 3.000 alumnos que se enfrentan a un modelo que ha llegado a su fin. A partir el próximo curso, con la aplicación de la LOE, cambiará el sistema de puntuación. Desde el curso 1995-1996, en el que se implantó el sistema que hoy vive sus últimos días, más de 112.000 jóvenes han pasado por estas pruebas.
Los cambios serán sustanciales y afectan sobre todo al sistema de puntuación, dando a los alumnos la oportunidad subir voluntariamente la nota examinándose de materias relacionadas con la que carrera que quieran estudiar. Pero el trago de pasar por la selectividad no se lo quita nadie. De forma transitoria, aunque sólo para algunos alumnos, el actual modelo pervivirá dos años más, pero también con cambios. Además, desde 2011 se modificará el calendario de las pruebas, que ya no se realizarán en junio y septiembre, sino en mayo y a finales de julio.
Las nuevas pruebas se dividirán en dos partes. En los dos primeros días los alumnos se examinarán en la fase común de las materias troncales: gallego, castellano, inglés –u otra lengua extranjera–, filosofía o historia y una asignatura a escoger del bachillerato que hayan hecho. Lo que cambia es la puntuación de los exámenes, pues selectividad se contabilizará sobre 14 puntos, de los cuales 10 corresponderán a la primera parte.
Al tercer día los estudiantes que deseen realizarán una prueba no obligatoria, que valdrá 4 puntos, y que según la Ciug, comprenderá hasta tres materias del bachillerato que hayan cursado. No obstante, las personas que no hayan hecho estas asignaturas durante el curso, pero que estén relacionadas con la titulación en la que quieran entrar, podrán prepararlas por su cuenta.
La parte específica, a diferencia de la general, que no tiene caducidad, es válida durante dos años. En esta fase se multiplicará la puntuación de los exámenes por 0,1 y 0,2 y el resultado se sumará al 60% que vale el expediente académico y al 40% de la parte obligatoria. Este sistema facilitará que los jóvenes más aplicados y saquen mejores notas accedan a carreras con límite de plazas.
"Es una ventaja para los alumnos, sobre todo para los que hacen selectividad en septiembre", opina Jacobo Fontán, un estudiante de Pobra do Caramiñal que se examina en Santiago de selectividad. Con él coincide la estradense Ana Ardións, aunque tiene sus quejas: "Creo que tendrían que puntuarse más las materias relacionadas con tu carrera. Por culpa de suspender filosofía con un 4,9 no pude hacer selectividad en junio y no podré hacer arquitectura", cuenta Ana.
Marta blanco, una alumna de Rois, piensa lo mismo que sus compañeros, aunque cree "que debería contarse más el expediente".
Los exámenes de septiembre, por los que han pasado 3.900 estudiantes, se han sucedido sin mayores incidentes, salvo por el de un chico en A Coruña, que al tener los dos brazos escayolados por una accidente tuvo que hacer los exámenes de forma oral.