IRENE BASCOY - VILAGARCÍA
El líder de los socialistas gallegos, Manuel Vázquez, puso ayer trabajo a los alcaldes de su partido, al convertirlos en "estandarte visible de una Galicia distinta" a la del PP, y pedirles que salgan en auxilio de los ciudadanos "abandonados por Feijóo" y que sufren en nombre de la "austeridad" "un ataque frontal a los derechos universales". Con el PPdeG en la Xunta, aseveró Vázquez, "la crisis en Galicia la pagan los padres, los enfermos, los dependientes y los parados".
El PSdeG, desalojado del poder autonómico,considera que los ayuntamientos, y en especial las grandes ciudades, deben ser el escaparate de su alternativa política al PPdeG. Así Vázquez reclamó ayer a los suyos una gestión municipal que en tiempos de crisis "no deje solo a nadie", como respuesta al Gobierno de Feijóo que "abandona" a las familias, al suprimir la gratuidad de los libros de texto, y a los enfermos, al eliminar las operaciones de la tarde en los hospitales públicos.
Los "recortes" en los servicios sociales fueron la principal acusación que ayer lanzó al titular de la Xunta el secretario general del PSdeG, quien se estrenaba como líder en la 9º Festa da Rosa, organizada por su partido y el sindicato UGT para marcar el inicio del curso político. Pero el estilo de Vázquez da para más, y así atacó "la chulería" y "la vanidad" de Feijóo, y lo presentó como "el monaguillo de Rajoy". Le pidió que "deje de pasear la cresta todo el día" y se ponga a "trabajar" y a "buscar acuerdos para sacar adelante el país".
En clave más interna, arengó a los suyos a "bajar a la calle" con "orgullo y tranquilidad" porque, en su opinión, los seis primeros meses de Gobierno de Feijóo ensalzan el paso del PSdeG por la Xunta. "Poco nos equivocamos", afirmó.
Conscientes de que el partido aún está sacudido por la derrota electoral, la secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, también exhortó a la militancia a denunciar "los atropellos de la Xunta" con "dignidad, sin arrugarse y mirando a los ojos de la gente". En todo caso, auguró que los meses venideros serán complejos, y los socialistas, por tanto, "deben ser más fuertes que nunca".