JULIO PÉREZ - VIGO
Con casi medio centenar de puntos negros, Galicia está entre las comunidades que concentran más tramos peligrosos a la hora de ponerse al volante. Especialmente en Pontevedra y A Coruña. Vías locales o provinciales, en las que habitualmente se pone el acento de las carencias, pero también de gestión autonómica y nacional. El Ministerio de Fomento quiere poner remedio en lo que le toca y por eso acaba de encargar una radiografía de los 1.500 kilómetros que gestiona aquí para poner en marcha un ambicioso plan de mejora y también de prevención en la seguridad. El chequeo durará dos años y de él saldrán los proyectos, de mayor o menor envergadura, necesarios para frenar la siniestralidad. El Gobierno central quiere además hacer un seguimiento de las medidas que se tomen para comprobar su eficacia.
La primera fase de los trabajos, adjudicados a la firma coruñesa de ingeniería Iceacsa y a Proyfe –una Unidad Temporal de Empresas– por casi un millón de euros consistirá en el estudio de los puntos de concentración de accidentes que se reparten por la geografía gallega. Tanto de los nuevos que hayan aparecido en los últimos meses, como de los ya identificados por la Dirección General de Tráfico, incluso en los que se actuó para mejorarlos con el objetivo de ver hasta qué punto los cambios en el trazado y la señalización han surtido efecto.
Uno de los objetivos del programa es adelantarse. Dar con aquellos tramos susceptibles de convertirse en escenarios de riesgo a corto plazo. Los consultores elaborarán un catálogo de actuaciones preventivas en función de los resultados del análisis sobre seguridad vial elaborado en toda la red estatal, con inspecciones in situ a las carreteras para identificar en qué elementos hay que incidir y qué impacto tienen en el tráfico. No sólo se tendrán en cuenta los accidentes con víctimas, también los siniestros leves. El examen incorporará los trabajos más adecuados –agrupados por itinerarios y por tipología– y fijará las prioridades y a quién le corresponde ejecutarlos. En Fomento dan por hecho que parte de las necesidades detectadas se podrán solucionar casi al instante con los equipos de mantenimiento de la Dirección General de Carreteras y otros, evidentemente, demandarán proyectos a fondo que tendrán que pasar a manos del ministerio para eliminar, "o al menos reducir", el peligro.
Los proyectos deberán recoger un apartado específico sobre seguridad vial con el tramo afectado por la siniestralidad, su zona de influencia, el número de accidentes y su posible relación con la infraestructura, el equipamiento o el entorno, y todas las alternativas que hay. El objetivo es que todos los criterios sobre seguridad queden "suficientemente detallados" y las soluciones "justificadas" .
El encargo se completa con estudios específicos sobre los percances con víctimas mortales en las carreteras de Fomento en Galicia. Uno por uno, para suministrar toda la información del siniestro al Gobierno central, según consta en el expediente de licitación. Cada semestre, como mínimo, los consultores tendrán que remitir a la Dirección General de Carreteras un informe de seguimiento de las actuaciones.
La intención del departamento que dirige José Blanco es ganar el máximo tiempo posible. Los informes de actuaciones preventivas y los proyectos de mejora en los puntos negros identificados incluirán mapas cartográficos, estudios geológicos y de ordenación estética, planeamiento... hasta las posibles expropiaciones y servicios afectados. Es decir, un proyecto completo para poder ponerlo en marcha inmediatamente.
Dos de las vías con mayor siniestralidad en Galicia están precisamente bajo la tutela de Fomento. Son las N-550 y la N-VI. Las dos, en los puntos kilométricos 4,6 y 583,5 respectivamente, a su paso por la provincia de A Coruña, suman un total de 25 accidentes con víctimas en los últimos meses. El tercer punto negro con mayor riesgo en Galicia está en Pontevedra, en el kilómetro 11,9, con 15 siniestros. Con otros 9 percances graves figuran en la base de datos de la Dirección General de Tráfico los primeros tramos de la AC-11 y la AC-414; con 8, la AC-12, el punto 4,6; con 7, de nuevo la A-55, aunque ya a la altura de A Coruña; y la A-862. En total, 48 tramos de riesgo –3 en Ourense, 5 en Pontevedra, 10 en Lugo y el resto en concellos coruñeses– que acumulan en lo que va de ejercicio más de 200 accidentes con víctimas mortales y graves.