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Cara a Cara

¿Qué va a pasar con el Plan do Litoral?

Un socialista, un "popular" y el presidente de la Federación de promotores ofrecen sus puntos de vista sobre el polémico proyecto

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De izquierda a derecha, Javier Garrido, Mar Barcón y Román Rodríguez.
De izquierda a derecha, Javier Garrido, Mar Barcón y Román Rodríguez.  

La reapertura, esta última semana, de la actividad parlamentaria en Galicia, y su coincidencia con la oferta del secretario general del PSdeG-PSOE para un posible pacto sobre las directrices de Ordenación del Territorio, ha situado otra vez en primer plano el Plan do Litoral. Criticado en su día por sectores económicos importantes y por el PPdeG -entonces en la oposición-, la nueva Xunta prorrogó la prohibición de licencias en una franja de quinientos metros y anunció la remisión a la Cámara de un nuevo texto. Para debatir sobre ello FARO sentó, cara a cara, a la portavoz de Ordenación Territorial del PSdeG, al presidente de la Federación de promotores y a uno de los portavoces del PPdeG.

JAVIER SÁNCHEZ DE DIOS - SANTIAGO Una de las cuestiones que con más calor dialéctico se han debatido estos dos últimos años, desde los municipios y desde algunos sectores económicos y sociales, ha sido la paralización de licencias urbanísticas en la costa a la luz del Plan do Litoral. ¿Qué creen que pasará tras el cambio de gobierno?

–Javier Garrido. Hay que fijar primero de dónde venimos. La Lei de 2002 se autoobligaba a que en el plazo de dos años tenían que estar confeccionadas dos figuras esenciales: el plan do Litoral y las directrices de Ordenación del Territorio. En cuanto al Plan do Litoral no conviene olvidar que en Galicia hay mil kilómetros de costa y por tanto esto afecta a un negocio concreto y a un desarrollo específico de nuestra economía que es el desarrollo turístico residencial, clave para el futuro de este país y, me atrevería a decir, para salir de la crisis sentando bases de progreso. Porque todos hemos aprendido de nuestros errores y adquirido una experiencia clave para no repetirlos de nuevo.

–Mar Barcón. Bueno, es importante para eso y para muchas más cosas. El asunto tiene mucho más recorrido que la afección a un solo sector por importante que sea porque estamos hablando de ordenar el territorio y salvaguardar el patrimonio común para las nuevas generaciones. Es verdad que la Lei obligaba a desarrollar las directrices en dos años, pero eso no se hizo por la Xunta anterior y a partir de la llegada del bipartito se inicia el procedimiento para elaborarlas. Y se plantea la famosa moratoria para impedir daños mayores; fue muy criticada entonces, pero ahora, si volviésemos la vista atrás, veríamos que muchos acusaron en falso ya que lo primero que hizo el PP fue prorrogar esa moratoria.

Román Rodríguez. Vexo que en certa medida todos cadramos no diagnóstico, pero hai datos que clarexar. Por exemplo que o derradeiro Goberno de Manuel Fraga deixou preparado un Plan do Litoral e mesmo contratados os estudios, e despois o Goberno que lle sucedeu o que fixo foi relaxarse nalgúns instrumentos, retrasar os traballos e chegar ao punto de presentar, despois de tres anos, documentos case idénticos aos que estaban dispostos pola Xunta do PP. Isto á marxe da moratoria, que foi discutida efectivamente, pero con argumentos varios, a favor e en contra, por varios e diferentes sectores sociais e económicos, e non só polo Partido Popular de Galicia.

Las acusaciones son muchas, y los pactos, pocos...

Garrido. Quiero decir que yo me siento administrado siempre, sea quien sea el que gobierne, porque la Administración permanece, y entiendo por tanto que desde aquel plazo, desde el 2004 que venció, se está incumpliendo una obligación legal y, por tanto, quienes han gobernado desde entonces han incumplido la ley. Y un lustro de incumplimiento es mucho tiempo, demasiado tiempo, y causa graves daños y perjuicios a Galicia. Quiero insistir en todo caso en algo que he dicho sobre las dos figuras que contempla la Lei de 2002: que ambas son claves, básicas para el desarrollo armónico de Galicia.

Barcón. Bueno, sobre eso que se dice de daños y de perjuicios, lo que está pasando en otros litorales españoles demuestra que lo que hizo el Gobierno de Touriño no se pudo hacer en mejor momento, porque un vistazo al exterior demuestra que aquí habría sido un cataclismo en términos económicos, de empleo, de sostenibilidad y de futuro para los municipios costeros. Se estaban haciendo las cosas regular y se aprovechaban las plusvalías de las licencias para resolver angustias económicas, pero ahora esta Xunta tiene los instrumentos necesarios para, si quiere, dar una respuesta adecuada.

R. Rodríguez. Eu penso que houbo unha certa irresponsabilidade en asuntos de forte calado económico e social por non ter comenzado, o día seguinte de decretar a moratoria, a traballar no propio Plan. E desgraciadamente o problema que houbo foi que dende que se aprobou a Lei ata que comenzaron os traballos transcorreron case dous anos máis, de xeito que o bipartito non fixo nin os seus deberes. E así o novo Goberno de Núñez Feijóo tiña só dúas opcións: ou prorrogar a moratoria ou deixar a Lei sen efecto, o que sería unha contradición; iso levou á prórroga para facer un bo instrumento e consensualo cos concellos.

Barcón. Bueno, en lo del Plan do Litoral tan mal no se ha hecho cuando una de las personas que estaba en ello continúa en altas responsabilidades. Y quiero dejar claro que se trata, esto que tratamos, de documentos muy complejos.

Garrido. No se trata de un análisis personal ni de culpar a alguien en concreto: a mí me parece que cualquier moratoria en este tipo de asuntos, aun siendo tan complejos como son, es la crónica de un fracaso, se vea como se quiera.

R. Rodríguez. O que hai que facer é ordenar, e facelo con senso común, compaxinando o interese xeral co privado, sen criterios persoais, aínda que as persoas sexan valiosas, coma ordenadoras e coma ordenadas, valga a expresión.

Se ha declarado casi un estado de sospecha general...

Garrido. Nosotros somos tan gallegos como el que más y si alguien plantea la disyuntiva sector inmobiliario versus sostenibilidad, apostamos, sin duda, por la sostenibilidad mas que por cualquier desarrollo urbanístico. Nuestra demanda de desarrollo es, y debe ser, compatible con la sostenibilidad. Ese paternalismo de mandar parar porque si no habría una catástrofe no es de recibo, porque los empresarios nos movemos también con las normas del mercado: construimos aquello para lo que hay demanda y, si no, no construimos. Sabemos autorregularnos como cualquier otro mercado. Insisto: estamos a favor de la defensa del litoral, pero eso no está reñido en absoluto con la ordenación. Y diré más: la falta de ordenación es lo que ha creado las desfeitas que ha habido.

Barcón. No vivimos precisamente el momento más oportuno para que se hable de autorregulación, aquí y en todas partes. Si el medidor de todo es la demanda, en términos de territorio, hay muchas cosas que decir, modos y modos, caminos largos y cortos... ¿Por qué? Pues por una razón muy sencilla: si se ofrecen urbanizaciones a buen precio en un acantilado, seguro que se venden, pero no es tan seguro que eso sea lo mejor que le pueda pasar a los acantilados. Es preferible que no se dé la posibilidad, porque al final, y a pesar de los ingresos para los promotores y para los ayuntamientos, lo que vamos a tener es que ya no será bonito ni el acantilado ni la costa toda. Y hay ejemplos más que de sobra: si el único elemento regulador es la demanda, acabaremos mal.

R. Rodríguez. O que se precisan son normas claras. E hai que facer unhas reflexións obrigadas. Primeira, que no se pactaron as normas cos concellos, sendo así que estes teñen moito que dicir nesta cuestión, precisamente. Segundo, que non se tivo dabondo en conta o número de persoas afectadas, moi grande sendo como é a propiedade en Galicia. E terceiro, que non se abordou axeitadamente a cuestión dos diferentes chans e iso deu coma resultado un incremento frenético de peticións e concesións de licencias, o que foi talvez peor coma teórico remedio que a enfermidade que se quería evitar. É certo que esta carreira se acelerou tralas Normas do Hábitat, pero antes xa estaba iniciada. E insisto: son erros moi claros que a nova Xunta está a correxir.

Y, al final, ¿sólo el mercado?

Garrido. No se trata de confiarlo todo al mercado, sino de reclamar una ordenación clara que garantice seguridad jurídica. Es evidente que, si no hubiera demanda, no habría construcción, entre otros motivos porque no nos prestarían el dinero. Yo veo una diferencia sustancial entre lo que pasaba y lo que está pasando, que por supuesto seguiremos atentamente: el bipartito relegó la legalización del territorio en general, no ya Lei do Litoral, sino los planes generales, que no se priorizaron. Ahora se dan plazos claros, y así vemos más factible alguna salida. Salvaguardando, insisto, la idea de que defendemos un crecimiento sostenible y el modelo podría ser la Bretaña francesa.

Barcón. Me hace gracia esto de los planes generales. A ver: la Lei do Solo es de 2002, y daba un plazo de dos años para elaborarlos; el bipartito llega en 2005 y no había nada aprobado. Es precisa más prudencia, porque sabemos lo complejo que es todo este tema, incluidos los pactos con las instituciones que tenían como casi único recurso económico el urbanístico. ¿Bretaña? Va de suyo que lo que ordena el territorio no ordena lo residencial, sino los usos: puede haber varios y habrá que decir cuáles y cuántos. Hace cinco años era una broma: todo el mundo quería un campo de golf; hay una riqueza que proteger porque cuando se daña o se destruye no hay vuelta atrás.

R. Rodríguez. É verdade que nos concellos, case todos os seus recursos dependen da construción, e polo tanto son constructivistas, e é lóxico. Pero a cuestión non é construír ou non construír, senón facelo ben, con criterios serios e con rigor. Non podemos estigmatizar o ladrillo, a construción, como se ten acusado moitas veces, facendo sospeitosa a xentes honorables sinxelamente por ter unha propiedade ou un cargo. Iso é absurdo. Resumindo, eu creo que o que queren todas as partes implicadas é ter seguridade, instrumentos xurídicos claros; o que non se pode dicir é que non se faga nada. Creo que, como xa dixen, o Goberno de Núñez Feijóo está a resolver esto.

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