JULIO PÉREZ - VIGO
Ni en la franja de las peligrosas 200 millas, en donde hasta hace poco se concentraban las lanchas de los piratas somalíes, ni siquiera meridianamente cerca de ella. Ya no hay fronteras para los ataques en el Índico. A unas 440 millas de la costa faenaba ayer el atunero Intertuna II, vasco, aunque con nueve marineros gallegos a bordo y copropiedad de la firma conservera Jealsa-Rianxeira, cuando detectó en el radar la presencia de una pequeña embarcación sospechosa. La tripulación tardó en recoger los aparejos –"lo más rápido posible"– el mismo tiempo que los piratas necesitaron para situarse a tan sólo 16 kilómetros. El mal tiempo, de nuevo, como ya ocurrió en los frustrados asedios al Alakrana el pasado jueves y el Campolibre Alai cuatro días después, jugó a favor del buque congelador. Los vientos monzones son la "única defensa real" que tiene ahora mismo la flota porque las balsas de los saqueadores no pueden alcanzarles con el oleaje. Quedan cuatro meses aún de campaña y las condiciones climatológicas empiezan a mejorar. "Estamos totalmente indefensos, totalmente indefensos", se queja Fernando Lapsa, patrón del Intertuna II. Las organizaciones atuneras españolas han decretado la "alerta máxima" entre sus 17 buques en la zona.
El desánimo y la desilusión se han apoderado de los 29 marineros del atunero. De ellos, nueve son gallegos –el capitán Carlos Riobóo, entre ellos–, originarios de Nigrán, Cangas, Pontevedra, Poio, Bueu, Porto do Son y Ribeira. El Intertuna II forma parte de la flota de la empresa Albacora, asentada en el puerto de Bermeo y que integra en su accionariado la firma alimentaria Sálica del conocido empresario vasco Iñaki Latxaga y la familia Alonso, dueños de la conservera Jealsa-Rianxeira. "Estamos bien, gracias a Dios estamos bien", asegura Lapsa, todavía con el susto en el cuerpo y preocupado, como el resto de la tripulación, por el mal rato que están pasando sus familias en Galicia y el País Vasco. "Es que no podemos hacer nuestro trabajo –se queja–. Hay muchos hogares que necesitan el sustento de los que estamos aquí. Nosotros somos pescadores".
Él y el Riobóo lamentan la falta de noticias sobre el avión que supuestamente integra el operativo de vigilancia y apoyo a la flota puesto en marcha por la Unión Europea en la conocida Operación Atalanta. "Llevamos días sin escucharlo en la frecuencia, no sabemos qué pasa", asegura el capitán. Con la fragata Numancia de vuelta ya hacia España y su relevo, la Canarias, en el puerto de Mombassa para repostar, "estamos totalmente solos". "Hace tres días que nos enviaron un comunicado de que iban a puerto por combustible", explican. Por eso ya ni siquiera dieron la voz de alarma y decidieron recoger las redes a toda velocidad y largarse de la zona. De hecho, el atunero tenía previsto navegar durante toda esta madrugada para alejarse "lo máximo posible" y esta mañana revisar los aparejos antes de intentar faenar de nuevo.
"Si esto sigue así, antes de que acabe el mes va a pasar algo grave", avisa Ricardo García, jefe de la flota de Albacora. "El ciclo de los monzones acaba este mes, el tiempo mejorará, ¿qué va a pasar entonces?". García recuerda la posición en la que estaba el Intertuna II, "muy lejos de la zona conflictiva". "Hacia el este, tocando casi tierra india", añade. El sector estaba ya atemorizado por los incrementos disparados del número de ataques el pasado año –de 35 en 2007 a 97 en 2008– y lo ocurrido esta última semana con el Alakrana –en el que viajan seis gallegos–, el Campolibre Alai –con tres marineros de la comunidad– y el Intertuna II ahora desata la alarma.
Uno de los grandes escollos para garantizar la protección de la flota es "su dispersión" en un mar que "es siete veces el Mediterráneo". Palabras de la ministra de Defensa, que pide al sector que intente reducir la distancia entre los congeladores "si cabe, cogiendo menos atún" para facilitar las tareas del dispositivo. "Entiendo que busquen caladeros y que quieran alejarse del otro barco que busca también caladeros, pero ahí ya dificultan no sólo a la fragata española, sino a toda la Operación Atalanta", afirma Carme Chacón.
"Eso demuestra un nulo conocimiento de la pesca", critica Ricardo García. "El atún no viene detrás de los barcos, somos nosotros los que tenemos que ir en su búsqueda, es una especie migratoria", explica. Una y otra vez, los armadores reiteran su deseo de que Defensa abra el camino a la incorporación de militares a bordo de los barcos. "En cada uno de los franceses van cuatro y ellos, que están más cerca de la costa, trabajan tranquilos, y nosotros, que estamos mucho más lejos, nos encontramos con esto", señala el responsable de Albacora.