SELINA OTERO - VIGO
Son un total de 30.941 candidatos los que competirán en las próximas semanas por las 1.200 plazas de funcionario convocadas por la Xunta en el marco de la Oferta Pública de Emprego (OPE) de 2008. Si se realiza un cálculo estimativo, toca a una plaza por cada 26 aspirantes; una cifra alejada del optimismo deseado en una etapa de crisis económica en la que un puesto fijo en la Administración se presenta como una de las opciones más seguras de futuro. De hecho, el número de opositores a Función Pública se ha incrementado casi un 30% en esta convocatoria, con respecto a la de 2007.
Tras un año y medio de estudio en academias o por cuenta propia, los exámenes para hacerse con un puesto de funcionario en la Administración Pública están a punto de celebrarse. La Consellería de Facenda ha cumplido su compromiso de mantener las fechas del maratón de tests sobre leyes y cultura general pese al plazo extraordinario abierto a principios de verano que permitió incrementar las listas al eliminar la prueba obligatoria de gallego.
Los exámenes empezarán el día 12 de este mes y culminarán el 18 de octubre, en función de los grupos (consultar calendario). En el apartado A1 competirán 1.676 aspirantes, mientras que para el grupo A2 están inscritos 2.894. Los colectivos más numerosos son el C1 y el C2, con 13.860 candidatos y 12.511, respectivamente.
La OPE 2008 ha sido una convocatoria cargada de polémica debido, en parte, a la incertidumbre vivida tras el cambio de gobierno en la Administración autonómica. Con las listas ya cerradas y a la espera de la celebración de los exámenes, el Gobierno de Feijóo decidió reabrir las listas tras la reforma de la Ley de Función Pública en Galicia, que trajo consigo la eliminación de la prueba obligatoria de gallego que hasta ahora se venía realizando como requisito crucial para entrar en el cuerpo de funcionarios de la Administración gallega. En julio se abrió el plazo extraordinario de 20 días. Durante ese tiempo se inscribieron 4.227 candidatos más, que en su momento habían renunciado a apuntarse en Galicia debido, quizás, a la obligación de mostrar sus destrezas en gallego. Este colectivo se sumó, finalmente, a los 26.714 opositores que componían las listas iniciales.