SELINA OTERO - VIGO
Cuatro días después del intento de asalto sufrido por el atunero vasco Alakrana en aguas del Índico, los piratas somalíes han vuelto a la carga. El Campolibre Alai, un pesquero que pertenece a la misma armadora que el anterior, logró escapar ayer a la amenazante presencia de una lancha tripulada por saqueadores de Somalia en una zona próxima a las Seychelles.
El Campolibre Alai, con tres gallegos a bordo y que se encontraba a 460 millas de la costa de Somalia cuando ocurrió el incidente, es propiedad de la compañía vasca Etxebastar Fleet, dueña de siete atuneros entre el que también se encuentra el Alakrana. Esta armadora ha sido víctima en los últimos meses de varios ataques frustrados de los piratas del mar del siglo XXI, más peligrosos que corsarios históricos como Barbarroja y sin ningún tipo de escrúpulos para abordar embarcaciones utilizando las armas, de ser necesario.
El atunero se encontraba faenando ayer en aguas de las Seychelles cuando su radar localizó una pequeña embarcación "sospechosa" que navegaba a tan sólo siete nudos de velocidad, mientras que un pesquero lo hace a 13 o 15 nudos. Ese pequeño detalle fue suficiente para desconfiar, así que intentaron ponerse en contacto por radio con la lancha, a través del canal VHF de auxilio. Al no obtener respuesta alguna (de ser un pesquero normal sí la recibirían), la tripulación se percató de que se trataba de un barco pirata e inmediatamente cambió de rumbo "alejándose del lugar a todo gas". Aprovechando el viento a favor logró dejar atrás a los bucaneros con sable y pistola, navegando mar adentro para continuar con la marea y repitiéndose así la escena vivida hace cuatro días por el Alakrana. Finalmente, todo se quedó en un susto para suerte de tripulación y armadores: un asalto frustrado más en el temido corredor del Índico.
"Estamos todos bien"
El Campolibre Alai, de 70 metros de eslora y con una capacidad de carga de 1.200 toneladas, lleva a bordo 23 hombres, tres de ellos naturales de Baiona: David Leyenda, Francisco Blach y José María Figueirido. Tras lo ocurrido, los gallegos llamaron inmediatamente a sus domicilios de la localidad pontevedresa para tranquilizar a sus familiares. Sabían que la noticia iba a llegar en breve a Galicia, por lo que decidieron adelantar acontecimientos. "No pasó nada, fue sólo un susto pero conseguimos escapar. Estamos todos bien y a salvo"; este fue el mensaje de los gallegos desde el Índico.