ANA RAMIL - A CORUÑA
Siete de cada diez estudiantes gallegos de Bachillerato tendrán que presentarse a algún examen en septiembre al haber suspendido al menos una materia en junio. Los datos de la Consellería de Educación revelan que los peores expedientes se concentran en A Coruña, con el 84% de los alumnos con algún ‘cate’ en su currículum. Le sigue, pero a distancia Pontevedra (64%), Ourense (62%) y Lugo (60%). Si en las aulas de quienes se preparan para dar el salto a la Universidad no abundan los estudiantes brillantes, tampoco sobran en las clases de Secundaria. Casi el 60% de los alumnos de ESO también dejó alguna materia para estudiar en verano: el 61% en Pontevedra, el 59% en A Coruña, el 58% en Ourense y el 55% en Lugo.
Los sindicatos de enseñanza califican de “elevadas” las cifras de suspensos entre los jóvenes y culpan al propio sistema educativo y a las constantes reformas educativas de los últimos años. “En un periodo de tiempo muy corto ha habido varias normas diferentes lo que provoca la desorientación entre el alumnado, la familia y los profesores”, señala el secretario xeral de UXT-Ensino, Marcelino Brea, quien añade: “Para analizar la eficacia de un sistema educativo tienen que pasar unos 25 años, algo que aquí no ha ocurrido”.
Desde CCOO señalan también al entorno del alumno. “En Bachillerato estas cifras son exageradas porque ya no es una etapa obligatoria y se supone que los estudiantes están muy seleccionados”, señala el portavoz José Fuentes, quien matiza: “En el caso de los niños de 1º de ESO, experimentan un cambio importante al pasar de Primaria a Secundaria, sobre todo en lo personal, ya que van de un centro más protegido al instituto, donde hay más libertad y además están en una edad de rebeldía y esto se puede notar en las calificaciones”. En su opinión, que los pequeños pasen más horas solos en casa por el horario laboral de los padres también afecta a su rendimiento.
Soluciones
La solución pasa, para los sindicatos, por reforzar los planes contra el fracaso escolar, fomentar la atención individualizada al alumno y aumentar los desdobles en materias básicas como Lengua o Matemáticas, es decir, que a la hora de impartir estas asignaturas, los alumnos de una misma clase sean divididos en dos, con lo que recibirán una atención mucho más personalizada por parte del profesor.
Sin embargo, en opinión de las organizaciones sindicales, la Consellería de no favorece estas medidas. “El actual Gobierno autonómico camina en el sentido contrario. Está recortando plantilla”, se quejan.