CARLA LOSADA - SANTIAGO
El Consorcio Galego de Servizos de Igualdade e Benestar culpó ayer al bipartito de dejar un déficit de 4 millones de euros en las inversiones para escuelas infantiles y anunció que encargará una auditoría externa. Su gerente, Roberto Rodríguez, destapó esta deuda en respuesta al BNG, que previamente había acusado a la Xunta de no abrir 40 escuelas terminadas por el Ejecutivo de Touriño, porque no las había equipado.
El responsable del consorcio dependiente de la Consellería de Traballo explicó que todos las escuelas que tenían prevista su apertura iniciarán su actividad en septiembre, e incluso más. También dijo que el presupuesto dejado por la administración anterior es insuficiente para hacer frente a los gastos.
"No había dinero para los centros previstos, mucho menos para los no previstos", declaró Rodríguez, quien destacó que su equipo hizo "ingeniería presupuestaria" para liberar créditos de otras partidas. Según el portavoz del Consorcio, el presupuesto dejado por el departamento entonces dirigido por el BNG en el capítulo de inversiones era de 250.000 euros, una cifra tres veces menor a los 750.000 euros que la Consellería tuvo que emplear para equipar los centros y reformar las escuelas con matrícula abierta.
La causa de la falta de dinero es, a juicio de Rodríguez, "la falta de rigor" en la gestión del bipartito. Así mismo, atribuyó esta situación a que el organismo "dio pasos mucho más largos de lo que le permitían sus piernas".
Además, según el gerente del Consorcio, algunas de las escuelas que los nacionalistas pretendían que la Xunta abriese en el curso a punto de comenzar "ni siquiera tenían licencia de obra". Es el caso de los centros de educación infantil de Monte Alto y Eirís, ubicados en la ciudad de A Coruña, y de la escuela viguesa de Valadares.