PAULA PÉREZ - SANTIAGO
Aunque a los diputados no les queda más remedio que ocupar su escaño en el Pazo do Hórreo, sobre todo si no quieren perder una votación, para algunos funcionarios que trabajan en la Cámara gallega la asistencia a su puesto de trabajo ya no será imprescindible. Podrán transcribir las gravaciones de los plenos o convocar comisiones parlamentarias sentados delante de un ordenador en su propio domicilio. El Parlamento implantará en septiembre un programa piloto de teletrabajo del que se beneficiarán, en principio, cinco trabajadores.
Esta iniciativa está dirigida a aquellos funcionarios de la Cámara autonómica que tengan hijos menores de 12 años a su cargo o algún familiar enfermo que necesite cuidados. El objetivo es ayudar a conciliar la vida laboral y familiar. Los participantes en este programa dispondrán en su casa de un ordenador, facilitado por la Cámara con las mismas garantías de seguridad que los equipos fijos del Parlamento, una conexión ADSL con ancho de banda suficiente, una cuenta de correo electrónico y un teléfono.
La experiencia durará en principio tres meses pero será prorrogable a tres más. Según el Parlamento, esta medida permitirá mejorar la calidad del trabajo y mejorar el rendimiento ya que los empleados se sentirán más motivados. Además contribuirá a reducir posibles casos de absentismo laboral motivados por problemas familiares, ya que al estar en casa podrán ocuparse sin problema de sus hijos o parientes enfermos.
Los funcionarios del Parlamento serán pioneros en Galicia en disfrutar del teletrabajo. El Gobierno central puso en marcha también una iniciativa piloto para que sus empleados pudiesen trabajar desde casa, pero ningún funcionario gallego se benefició de momento. Por su parte, la Consellería de Facenda que es la que tiene las competencias en materia de funcionariado ignora si esta medida se aplica dentro de la Xunta.