JULIO PÉREZ - VIGO
Con la eliminación de todas las referencias al planeamiento urbanístico que hasta ahora recogían las polémicas Normas do Hábitat, una reforma que en las próximas semanas se plasmará en un borrador de criterios para la edificación en la comunidad, se cierra el gran enfrentamiento que en el último año y medio han protagonizado los concellos y la Xunta. Las pautas para la orientación de los inmuebles y así lograr un mínimo de horas de sol al día, las alturas o la separación entre casas chocaban, según la Federación Galega de Municipios y Provincias (Fegamp), con las normas urbanísticas municipales y por eso las recurrió ante el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia. El presidente del organismo da por hecho que la revisión, si efectivamente recoge estos cambios como la Consellería del Territorio prevé, cerrará el conflicto judicial y abrirá las puertas a la negociación para consensuar un nuevo decreto.
"Nuestra postura –explica Carlos Fernández– es pública desde el primer momento". La Fegamp no se opone a "cuestiones técnicas" que repercutan en la mejora de la calidad de las viviendas. Que se usen determinadas ventanas, el tamaño de las habitaciones... "Lo que no tiene sentido es que se impusieran normas en el decreto que colisionaban con el contenido de nuestros planeamientos urbanísticos", añade. De la integración de los edificios en el entorno quieren encargarse los ayuntamientos, porque son ellos los que tienen las competencias. "Sin olvidar –señala el presidente de la Fegamp– que los planeamientos son normativas de rango superior al decreto".
Dicen los responsables municipales que tal y como estaban concedidas las referencias a los planeamientos en las Normas do Hábitat, especialmente todo lo relativo a la incidencia de la luz en determinadas estancias, tanto ellos como los promotores estarían obligados, por ejemplo, a abrir calles que no están contempladas en sus planes urbanísticos. "Parece que ahora las cosas cambian, estaríamos contentos de que nos hicieran caso", afirma Fernández, a la espera de tener entre sus manos el borrador.
Un aplauso que brindan también los promotores, que achacan las "trabas" y las "complicaciones" de las Normas "al reparto de poder en el bipartito". "Tendría sentido que se regularan aspectos como el ancho de los viales, pero a través de las directrices del territorio y siempre para futuros planteamientos", asegura Javier Garrido, máximo responsable de la Asociación de Promotores Inmobiliarios de Galicia (Aproin). El sector tampoco se opone a seguir mejorando la calidad de las viviendas, "como dejó claro el nuevo Gobierno gallego", pero con la mirada puesta en la "racionalización". "Galicia siempre se caracterizó por tener viviendas de una gran calidad, muy por encima que la mayoría de comunidades –sostiene Garrido–. Todo lo que suponga un incremento desproporcionado del coste en comparación con la mejora que aporta no tiene sentido. A lo mejor en momentos de bonanza económica vale. Pero tal como estamos, no".