REDACCIÓN - PONTEVEDRA/ SANTIAGO
El Gobierno de España ha decretado alerta máxima en respuesta a los dos últimos atentados de ETA, y en consecuencia, las fuerzas de seguridad del Estado "han extremado las medidas de vigilancia y prevención de la población en su conjunto y en especial de aquellos lugares donde la población realiza su ocio y sus horas de diversión", confirmaba ayer a los periodistas el subdelegado del Gobierno de Pontevedra, Delfín Fernández, quien admitió que los focos de atracción turística en la provincia de Pontevedra y en el resto de Galicia son objeto de "especial atención", pues el objetivo de los terroristas, tras sus actuaciones en Mallorca y Burgos, es causar el mayor daño posible.
Delfín Fernández subrayó que Galicia, "igual que toda España, está en alerta máxima" ante un posible atentado de ETA. La provincia de Pontevedra es "un lugar de atracción turística, pero esperamos que no ocurra nada", aseguró el subdelegado ante las cámaras, para luego explicar que se ha reforzado la vigilancia en "lugares estratégicos" que pudiesen ser más vulnerables, aunque rehusó citar localidades.
Delfín Fernández observó que tras la reaparición de la banda terrorista en el mes de julio "el Ministerio de Interior ha activado en todo el territorio español el plan antiterrorista".
"La Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía, con la colaboración de las Policías Locales, ya están tomando las medidas que el protocolo de actuación prevé", afirmó. También se ha pedido la cooperación del sector hotelero para advertir de la presencia de posibles sospechosos.
El objetivo final es que Galicia vuelva a salir indemne de los planes de la banda terrorista. Hasta nueve veces ha actuado ETA en Galicia, y hasta la fecha sólo ha causado daños materiales, pero no hay que lamentar pérdidas humanas. El primer atentado de la banda en la comunidad tuvo lugar el 9 de agosto de 1987 en A Coruña, cuando el comando "Txarito" colocó un artefacto de escasa potencia en un centro comercial.
Nueve años años más tarde, en agosto de 1996, la organización terrorista llevó a cabo una campaña de atentados en Galicia, colocando seis artefactos en enclaves turísticos como Santiago, Baiona o Sanxenxo. Ocho años después de estas actuaciones, ETA volvía a atentar en estas dos últimas localidades en 2004.
El ex presidente de la Xunta Manuel Fraga y algunos de sus conselleiros y otros dirigentes del PP gallego estuvieron en el punto de mira de los terroristas en 2001. Fraga era el objetivo principal del comando "Zapaburu" establecido en Galicia. Sin embargo, la célula, que durante meses siguió los pasos del ex presidente, fue desarticulada en marzo de ese mismo año con la detención en A Coruña de una de sus dos integrantes, Alicia Sáez de la Cuesta. Su compañera, que logró huir de la comunidad gallega, fue detenida en diciembre de 2001 en Auch, Francia.