SELINA OTERO - MARÍN
La intensa lluvia, con tronos incluidos, deslució el desfile más esperado por la Escuela Naval Militar de Marín ante la presencia del Rey Don Juan Carlos y la Reina Doña Sofía. La jura de bandera y la entrega de los reales despachos a los oficiales de la Armada transcurrió entre chaparrones, aplausos y ritmos militares bajo el lema “¡Viva España! y ¡Viva el Rey!”, en la mañana más tormentosa del mes de julio.
Familiares de los nuevos oficiales, entre pamelas, corbatas y trajes de gala, aguardaban ansiosos en las gradas a que escampara para presenciar la danza exhaustivamente estudiada de sus militares y saludar muy de cerca a Sus Majestades. Pero la utopía no se produjo y los paraguas se convirtieron en artículo de lujo. El acto se retrasó un cuarto de hora mientras los miembros del cuerpo, uniformados en un blanco impoluto y manteniendo la pose de “firmes” pese al chaparrón, mantuvieron el tipo entre himnos y bombas de palenque para animar la festividad del Día del Carmen, patrona de los marineros. Tanto a bordo de las fragatas y los patrulleros atracados en el Muelle de Torpedos como en la explanada de la escuela donde tuvo lugar la ceremonia, fue complicado seguir el estricto protocolo militar. El Rey Don Juan Carlos, que vestía uniforme de la Marina, pasó revista al batallón bajo la lluvia mientras la Reina se resguardaba en un discreto paraguas transparente, eso sí, siempre con una sonrisa y un saludo a las madres emocionadas y a los abuelos orgullosos. Con el cobijo bajo el palco de autoridades llegó la calma, mientras los organizadores del acto repartían paraguas con el logo de la Escuela Naval a los asistentes sin techo para evitar empaparse. “Intentad seguir a las autoridades cuando se sienten y se levanten para mantener la armonía. El año pasado su Majestad llamó la atención por eso”, advirtió uno de los oficiales. Pero los charcos sobre los asientos impidieron acatar órdenes, hasta el punto de que la organización eligió la versión más corta del acto, suprimiendo la misa y la alocución del comandante director de la Escuela.
Homenaje a los caídos
“¿Juráis o prometéis cumplir las obligaciones militares, guardar la Constitución, defender al Rey y dar vuestras vidas si fuese necesario?” :“Sí, juramos”. Un total de 65 alumnos (entre los que se encontraban seis mujeres y un hombre de origen tailandés) besaron la bandera ante la mirada de los Reyes de España y demás autoridades del palco principal. Tras la entonación de la Salve Marinera y el Himno de la Armada, los presentes rindieron homenaje “a los caídos por España”: “Como valientes lucharon y como héroes murieron. No quisieron vivir de otra manera”.
Las autoridades militares entregaron los despachos reales a los 84 nuevos oficiales de la Armada y Don Juan Carlos procedió, a continuación, a colgar las condecoraciones a los oficiales que obtuvieron el número uno en sus respectivas promociones, en medio de un baile de agua, sables y fusiles y un desfile final a ritmo de pasodoble.