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HEMEROTECA » |
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R. PRIETO - A CORUÑA
–¿Tiene previsto recurrir su destitución al Tribunal Supremo?
–Lo estoy estudiando. El Tribunal Militar Central ha considerado que cometí una falta disciplinaria y por ello ha desestimado mi recurso, pero el general que instruyó un expediente por presunta falta grave y por el mismo motivo, solicitó el archivo del expediente al concluir que "no se puede considerar que exista acción alguna contraria a la disciplina". Yo opino de igual manera.
–En su informe, sale en defensa de Franco...
–Como expuse en mi recurso, el informe que elaboré no puede ser considerado como partidista en cuanto no hago referencia a ningún partido político. En tal caso cabría considerarlo partidario, en cuanto puede inferirse que en el fondo del mismo subyace una defensa del general Franco y de su obra. Algo que no debe ser considerado grave cargo contra un soldado que lo tuvo como jefe, y cuyo primer despacho de oficial está firmado por su autoridad; y mucho menos debería ser sancionado por un mando que alcanzan iguales vínculos.
–¿Cómo calificaría el informe que ha elaborado sobre la ley de la memoria histórica elaborado por encargo de sus superiores y que ha provocado su sustitución y la condena a un mes de arresto?
–Es un informe muy crítico y muy duro. Pero manifestaba mi criterio en un asunto del servicio que me afectaba de manera directa. Lo expuse por el único conducto que nos permite la disciplina militar: Mediante un informe reservado a mi jefe directo. Así debió entenderlo mi superior cuando en lugar de sancionarme de forma inmediata con arresto preventivo de 24 horas, e inicio de un expediente sancionador, según establece el régimen militar, tardó en hacerlo 21 días, hasta que Madrid tuvo conocimiento del texto. Admito que el documento es duro, quien lo lea puede considerar que estoy bien sancionado, incluso poco sancionado y también habrá quien esté completamente de acuerdo conmigo. Nunca un documento clasificado que yo comuniqué a mi superior, debió darse a la prensa. Lo hice confidencialmente por el único procedimiento que deja el Ejército a un militar para informar a sus mandos de lo que siente y piensa. No se nos permite hacer manifestaciones públicas, pero no está prohibido pensar y de hecho es el único cauce, y reglado, por el que un jefe puede conocer lo que piensa un subordinado.
–¿Sabe de quien procede la filtración?
–Tengo las pruebas documentales que atestiguan su vía desde A Coruña –no desde Valladolid– hasta Madrid; aunque falta precisar quien y por qué asumió la grave responsabilidad de ordenar su filtración a los medios. Desde luego no fue el mando de Valladolid que me sancionó.
–¿Alguien del Ministerio de defensa, en Madrid?
–Tengo conocimiento del proceso por el cual el documento llegó de A Coruña a Madrid, pero no de Madrid a la prensa. En la copia cotejada remitida por el Tribunal Militar Central para que pudiera fundamentar mis alegaciones, figura en el folio seis una copia del documento que remite el Cuartel General en el que aparecen subrayadas en su literalidad las frases que publicó la prensa y por lo tanto de dicho documento se podría determinar como llegaron esos extractos a los medios de comunicación.
–¿Se ha sentido traicionado por el Ministerio de Defensa?
–Ni traicionado ni sorprendido.
–En su informe insta a los altos mandos a "procurar" la permanencia de los símbolos franquistas. ¿Es una llamada al incumplimiento de la Ley de Memoria Histórica?
–Es inadmisible que se dijera en su día que promuevo el incumplimiento de una ley. Se interpreta sesgadamente mi escrito, se hizo en su momento y se reitera ahora. La única forma que tengo de rebatir tales falsedades es que se conozca el documento, y puesto que el Tribunal Militar Central ha dictaminado que no es reservado ni debió serlo y por ello no persigue a quienes lo filtraron procede que se conozca en su literalidad y no de forma manipulada como se dio a la prensa y por lo que se ve, ahora vuelven a dársele. Ahora, quien lo lea puede considerarlo inadmisible, magnífico o indiferente, pero en función de lo que lee, no de filtraciones interesadas.
–El Tribunal Militar Central tuvo múltiples dudas en la deliberación de su recurso por el cese.
–No lo sabía. Algún miembro de la Sala habrá opinado seguramente que en ningún caso hice manifestaciones públicas y por lo tanto se me estaría arrestando al conocer mi forma de pensar, no por manifestaciones contrarias a la disciplina. Actualmente todas las vacantes son de libre designación y a estas les corresponde el cese sin ser preciso otra justificación que ocupar una vacante de libre designación… En tales condiciones hace falta valor heroico para mantener un criterio que no es el que desea quien ha otorgado la vacante. Lo comprendo e incluso lo disculpo.
–Las ideas que usted manifiesta en su informe, ¿son compartidas por otros altos mandos?
–No lo sé. En el Ejército no se hacen encuestas, cuando el mando quiere saber algo se lo pregunta al subordinado y aunque la respuesta no le guste, no toma providencias, simplemente ya conoce lo que piensa; que es algo imprescindible para ejercer el mando.
–¿Siente que ha habido una caza de brujas contra su persona?
–No contra mí, sino contra las ideas expuestas en mi informe. La publicación del libro del general Mena el 20 de febrero, a escasas fechas de las elecciones generales produjo gran nerviosismo y se pretendió conjurar su posible efecto agitando, una vez más, el ruido de sables para lo que se filtraron a la prensa dos documentos internos del Ejército: La carta del general Blas Piñar y mi informe reservado.
–Si no hubiera sido víspera de elecciones, ¿cree que el informe no habría transcendido y tampoco hubiera sido destituido?
–El informe ya se había conocido en un alto nivel y exigida la sanción, por lo que no fue determinante para el arresto, pero sí para el cese. De hecho la persona que proporcionó el documento se arrepintió al ver que un documento reservado que había elevado por cauce militar y para uso interno era utilizado con fines ajenos a la Institución Militar.
–Dos oficiales manifestaron públicamente a través de cartas enviadas a este periódico el apoyo a su trayectoria.
–Demostraron ser buenos amigos, y sobretodo, valientes. Personalmente ya se lo agradecí.
–¿Sotto voce ha recibido más o menos apoyo del esperado?
–Yo nunca he esperado apoyos, actúo de acuerdo con mi propio honor y espíritu, como preconizan las ordenanzas.
–¿Es partidario de la retirada de símbolos franquistas?
–Esos símbolos forman parte de la auténtica memoria histórica y sobre todo resulta inadmisible que al tiempo que se quitan las calles dedicadas a los de un bando, se inauguren y dediquen calles y monumentos a los del otro, o que las corporaciones locales retiren menciones honoríficas al general Franco mientras se le conceden similares títulos a personajes como Santiago Carrillo.
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