REDACCIÓN - VIGO
Falta sólo una semana para que el Gobierno central presente a las comunidades autónomas la tarta definitiva del reparto: el tan esperado acuerdo sobre financiación autonómica. Lejos de conseguir puntos en común tras numerosas reuniones en Madrid, la distribución de los fondos "sigue en el aire" en la recta final y la mayoría de las autonomías sigue mostrando su rechazo con un margen demasiado pequeño de maniobra: el próximo 15 de junio.
Cataluña, Baleares, Madrid, Andalucía, La Rioja, Castilla y León, Castilla-La Mancha y Galicia dejaron claro ayer, a través de tajantes declaraciones públicas, su descontento con el procedimiento del Gobierno de Zapatero, a lo que hay que sumar la incógnita del porcentaje final en función de las necesidades y los recursos de cada autonomía.
Sin duda Cataluña sigue llevando la batuta en la recta final. Pese a ser la comunidad con más posibilidades de incrementar su partida y cuya última oferta incluía 3.000 millones de euros adicionales, rechaza "en bloque" la última oferta del Ministerio de Economía. "No hay acuerdo, estamos negociando; ha habido movimientos importantes del Gobierno central tanto en la cifra como en el modelo, pero los tres partidos del Govern rechazamos el acuerdo. Estamos negociando con fuerza para obtener más", aseguró ayer el conseller catalán de Interior, Joan Saura. El vicepresidente del Gobierno de Cataluña, Josep Lluís Carod-Rovira, afirmó que poner cifras y fechas "no ayuda sino que complica el acuerdo de financiación autonómica". Rovira descartó llegar a un consenso antes del 15 de julio. "El acuerdo, llegue cuando llegue, aunque sea un buen acuerdo llegará tarde porque ya estamos fuera del término para que el Gobierno español hubiera hecho una propuesta satisfactoria", declaró Carod-Rovira.
Para el vicepresidente del Ejecutivo catalán "la negociación continúa" ya que "el acuerdo que propone el Gobierno español no es el adecuado".
Incertidumbre y rechazo
Mientras el temor de la mayoría de las comunidades es perder financiación por habitante, otras están luchando hasta el último momento para sacar un mayor porcentaje en el reparto final. Baleares está a 21 puntos de diferencia de la media nacional. Precisamente su presidente, Francesc Antich, se entrevistó ayer con la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, para trasladarle que su comunidad "a día de hoy" (por ayer) no respalda el nuevo modelo. "Podemos llegar a un acuerdo si a mi región se le da el mismo trato que a la media de las autonomías", advirtió Antich, quien recalcó no estar de acuerdo "en la suma de conceptos" que determinan la financiación.
Por su parte, el consejero de Economía de la Comunidad de Madrid, Antonio Beteta, trasladó la "preocupación" del Ejecutivo que preside Esperanza Aguirre por "el silencio" del Ministerio al no haber convocado a nadie de la Comunidad ni haber facilitado todavía el documento que se tendrá que debatir en torno al día 15 en el Consejo de Política Fiscal y Financiera.
En Andalucía la incertidumbre se centra en lo más básico: su presidente, José Antonio Griñán, asegura que la "línea roja" en la posición de la Junta es que su comunidad "en ningún caso quede por debajo de la media de financiación por habitante".
Otras de las comunidades que volvieron ayer a insistir en su posición de detractores han sido La Rioja y Castilla y León. Tanto Pedro Sanz como Juan Vicente Herrera podrían plantear la convocatoria de una Conferencia de Presidentes si el sistema de financiación se fija en los términos que sospechan que se hará, y que, en principio, no apoyan. Ambos temen que los ciudadanos de los distintos territorios no tengan la misma condición a la hora de hacer el reparto de los recursos. José María Barreda, presidente de Castilla-La Mancha, pidió el lunes a la dirección del PSOE más coordinación e información sobre el modelo en nombre de otros presidentes socialistas.
Pese al rechazo demostrado por la mayoría de las autonomías, la ministra de Economía, Elena Salgado, mostró su confianza en que el día 15 esté cerrado el acuerdo. Salgado admitió que ese modelo puede agradar "a todos o a nadie". "Cuando hay intereses contrapuestos es difícil contentar a todos", aseveró Salgado, quien, por otro lado, se conforma con que todo el mundo salga ganando algo que, a su juicio, " se va a conseguir".