I. BASCOY - SANTIAGO
Casi veintiocho mil aspirantes a funcionarios en ocho procesos selectivos en curso ya no tendrán que hacer uno de los exámenes de las oposiciones en gallego, tras la aprobación ayer de la reforma de Ley de Función Pública, un cambio legislativo que impulsó el PP en solitario, y que contó con el rechazo de socialistas y nacionalistas en el Parlamento y de los sindicatos en la calle.
Los candidatos que el sábado se disputan una plaza en el Servicio Galego de Saúde podrían ser los primeros en no estar obligados a realizar al menos uno de los ejercicios en gallego, si finalmente la nueva ley se publica el viernes en el DOG y entra en vigor el sábado, tal como preveían ayer desde la Xunta. Fuentes del Ejecutivo autonómico calculan que casi 28.000 aspirantes en ocho procesos selectivos diferentes se librarán ya de la prueba en gallego.
La supresión de esta obligación abrió un agrio debate en el pleno. El diputado socialista José Manuel Lage calificó de "ataque directo al corazón del país" la reforma legislativa, que además presentó como "el 18 de julio contra la lengua gallega". Lage se preguntó cómo un médico, al que a partir de ahora no se le exigirá saber gallego, "entenderá a sus pacientes" y lamentó que el Gobierno de Feijóo se convierta en "el azote de la lengua gallega", con sus "tropelías y medidas involucionistas", pues a partir de ahora, a excepción de los médicos, bastará con haber estudiado gallego en el colegio y en el instituto, para presentarse a las oposiciones, donde las pruebas se podrán hacer en castellano o en gallego.
Por su parte el parlamentario Bieito Lobeira denunció "el primer atentado de la legislatura contra el gallego", y advirtió de que habrá más, pues el objetivo final por parte del PP es "exterminar" este idioma.
La conselleira de Facenda, Marta Fernández Currás, defendió la reforma legislativa para garantizar el derecho de los opositores a usar los dos idiomas oficiales "sin ningún tipo de discriminación" y para asegurar la selección de "los mejores profesionales", pues el idioma "no debe ser una barrera".