I.B. - SANTIAGO
El titular de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, endureció ayer su discurso ante la negociación del modelo de financiación y aprovechó la conclusión del Consello de Goberno para advertir a Elena Salgado, vicepresidenta y ministra de Economía, que “no admitirá un ultimátum”. Feijóo replicaba de este modo al aviso que había lanzado un día antes la propia Salgado contra cualquier tipo de veto al modelo que está fraguando el Gobierno de Zapatero si es acepto por una mayoría de gobiernos autonómicos. Si una comunidad decide “descolgarse” de la nueva financiación seguirá con el actual, aseguró la vicepresidenta en un tono de advertencia.
Feijóo explicó cuál será la hoja de ruta de Galicia en este proceso: en primer lugar, se mantendrá “fiel” al acuerdo unánime alcanzado por PP, PSOE y BNG en el Parlamento (que, entre otras demandas, recoge que el 7% de la inversión del Estado recaiga en la comunidad gallega, y que se atiendan otros criterios más allá del de la población, como el envejecimiento, la dispersión geográfica, el bilingüismo y el elevado número de emigrantes). “No voy a moverme de ese acuerdo, ni de la defensa de los intereses de Galicia”.
Segundo, la Xunta considera que, lejos del discurso de Salgado de que el modelo está “ultimado”, el proceso está en su fase inicial. “¿Con quién está ultimado el modelo de financiación?”, se preguntó, para responderse a continuación: “Con Galicia, no”. En este sentido, recalcó que con el Gobierno gallego “sólo está iniciado o esbozado”.
Y tercero, Feijóo ni acepta ni asume las consecuencias de las negociaciones que el Gobierno español mantiene con otras comunidades, en una clara alusión al diálogo establecido con la Generalitat de Cataluña. Si la Xunta no ha participado en ese proceso, tampoco tiene por qué asumir sus efectos. “Galicia ha firmado un acuerdo de financiación [en alusión al todavía vigente] y no selló el Estatut de Cataluña”, recordó para recordarle al presidente Zapatero que “los problemas del Partido Socialista de Cataluña no son en ningún caso los problemas de Galicia”.
Exigencias de Aguirre
Galicia defiende que la negociación sea abierta y multilateral, con todos los presidentes autonómicos reunidos alrededor de una mesa, y no, como está haciendo el Ejecutivo socialista de forma bilateral, con negociaciones a sólo dos bandas. El último ejemplo de esta política criticada por el titular de la Xunta se produjo ayer cuando Elena Salgado se reunió con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, con un único punto en la agenda: el modelo de financiación. El planteamiento de Aguirre fue sencillo. “Madrid ya ha expuesto en todos los foros, incluso, yo personalmente al presidente, que no podemos seguir financiados como si fuéramos 5,4 millones de personas, cuando somos 6,3 y a ese millón de ciudadanos les tenemos que dar la sanidad, la educación, el transporte, los servicios sociales, todo lo que la Comunidad de Madrid proporciona”, resumió.
La presidenta, además, no quiso entrar en polémica sobre cómo es capaz Zapatero de contentar prácticamente a todos los presidentes autonómicos con los que se reúne.. “Que haya dicho que Cataluña va a estar mejor financiada que la media y a renglón seguido que Andalucía va a estar mejor financiada en infraestructuras que la media... Todo me parece, qué quiere que le diga, estas cosas que dice y hace el presidente...” explicó con cierta ironía.
El presidente gallego volvió a utilizar una de sus frases fetiche para defender cuál es la posición de Galicia en este contexto de incertidumbre sobre el futuro reparto de los fondos del Estado a las comunidades. “Lo que nunca haremos será sustituir un acuerdo por un desacuerdo que nos perjudique”.
Endeudamiento
Núñez Feijóo tampoco comparte la decisión del Gobierno socialista de elevar el techo del déficit presupuestario hasta el 2,5 por ciento (hasta ahora estaba en el 1%) del Producto Interior Bruto de cada comunidad. “La política de endeudamiento es peligrosa. No podemos gastar lo que tenemos sin límite”, aseveró.
Las críticas al mayor margen de endeudamiento son compartidas por la propia Esperanza Aguirre y, en general por los barones autonómicos del PP. “La deuda nunca es algo bueno, porque al final la tienes que pagar”, resumió Aguirre.