C. V. - SANTIAGO
El país de los mil ríos se convirtió ayer en el país de los mil tractores, aunque esta vez no se limitaron a quedarse en sus granjas, dispuestos para las labores del campo, sino que invadieron las carreteras de la comunidad en caravana para finalizar en siete localidades gallegas, especialmente en la capital, Santiago. La movilización, organizada por dos sindicatos del sector, tiene como objetivo exigir que la leche tenga un precio mínimo que cubra los costes de producción y remunere el trabajo de los ganaderos, así como que se garantice la recogida de la materia prima de las explotaciones.
Aunque más de millar de tractores, según el Sindicato Labrego Galego, se repartió entre A Coruña, Ferrol, y Vimianzo en la provincia coruñesa y Chantada, Ribadeo y Lugo en la provincia lucense, la concentración más numerosa se produjo en Compostela, en donde circularon a lo largo de toda la tarde en una gran marcha desde la explanada de Salgueiriños, sede del mercado de ganado, provocando colapsos en la ciudad. Esta concentración, convocada por Ganaderos Unidos (GU) y respaldada por el SLG, reunió a unos 550 vehículos –entre 800 y 1000 según GU– procedentes de A Estrada y Lalín (Pontevedra) y de Santa Comba, Ordes, Arzúa y Rois (A Coruña).
Ganaderos Unidos ya ha anunciado que mantendrá la movilización hasta mañana en Santiago. Recordó que dispone de un permiso de tres días para circular por la capital y que no descarta su ampliación si el conselleiro de Medio Rural, Samuel Juárez, no accede a reunirse con sus representantes. El portavoz de GU, José Agra, demandó a los gobiernos un "control exhaustivo" de la cantidad y la calidad de leche importada y reclamó un pacto entre industria, distribución y ganaderos para salir de la crisis que afecta al sector y evite el cierre de explotaciones "en un par de meses".
La responsable del Sindicato Labrego Galego, Carmen Freire, insistió en que su organización agraria "no bajará la guardia" hasta que los gobiernos garanticen el precio mínimo para la leche y, aunque será "un camino largo y no fácil", cree que cuando existe voluntad política los objetivos se logran, y puso como ejemplo la automoción o las ayudas a la banca y a las multinacionales para aseverar que "cuando se quiere, se hace".
Además de los productores, en la protesta de Santiago también colaboraron empresas de servicios agropecuarios y representantes de las 26 organizaciones integradas en la Rede Anticapitalista Galega.
Entre las movilizaciones se incluyen visitas a las grandes superficies comerciales para exponerles las consecuencias de los bajos precios de las marcas blancas. En este caso, la medida está apoyada por todos los sindicatos y cooperativas.