J. PÉREZ / AGENCIAS - VIGO / BARCELONA
Con el nuevo plazo ya entre las manos, ese 15 de julio como fecha tope en las negociaciones, del encuentro del pasado lunes entre el presidente gallego y José Luis Rodríguez Zapatero no es que salieran precisamente muchos detalles del lugar en el que va a quedar Galicia en el nuevo modelo de financiación. Núñez Feijóo fue a Moncloa con la demanda, pactada con socialistas y nacionalistas, de más peso para el envejecimiento y la dispersión y la incorporación de la emigración y la lengua en la tabla de criterios. Y sí, en este último caso, el jefe del Ejecutivo gallego salió con la confirmación de que habrá un fondo para las comunidades con lengua propia de 29 millones de euros. Del resto, tendrá que negociarlo con la vicepresidenta Elena Salgado. Como ha ocurrido con las inquietudes de la mayoría de regiones. Sólo una ha conseguido arrancarle al presidente del Gobierno el compromiso de que quedará contenta con la reforma. Cataluña recibirá más dinero que la media. Palabra de Zapatero ayer durante la inauguración de la nueva terminal del aeropuerto barcelonés.
“Alta velocidad, Cercanías y su traspaso, un nuevo Prat, en poco tiempo la descentralización [en referencia a la gestión de aeropuerto] y ahora, president, la financiación que colmará las necesidades de Cataluña”, avanzaba Rodríguez Zapatero al presidente catalán. José Montilla daba alas al anuncio. “Las posturas entre el Govern y el Estado están más próximas ahora que hace un mes o hace tres meses”, asegura. Pero todavía “no lo suficiente”. La oferta del Gobierno central, tras las idas y venidas del nuevo Estatut y el régimen de financiación que recoge, pasa por una aportación para Cataluña superior a la media per cápita del conjunto de España “por primera vez en la historia”. Los socialistas catalanes son todavía más efusivos. El portavoz del PSC, Miquel Iceta, habla de un “acuerdo estratosférico” y un rendimiento “megaespectacular”.
Desde la Generalitat catalana confirman la existencia de negociaciones bilaterales entre la ministra de Economía, Elena Salgado, y el conseller Antoni Castells tras las elecciones europeas. Un acuerdo que “está en la recta final” para el asombro de muchas otras comunidades, como Galicia, que se han apurado a recordar el principio de solidaridad que inspira, por ley, el reparto de los fondos estatales. La Xunta es una de ellas. Desde la Consellería de Facenda prometen “lealtad” en las negociaciones, pero hace especial hincapié en que la reforma debe mantener “el principio básico” del sistema “que debe ser la adecuada cobertura de las necesidades de gasto de todas las comunidades” para garantizar la “plena igualdad” entre los ciudadanos ahora y en el futuro.
La opción planteada en Moncloa el lunes por Núñez Feijóo, la prórroga del esquema actual en caso de que no haya consenso, no entra en los planes del Ministerio de Economía. “No es equitativo” , afirma Elena Salgado, que se apoya en que la distribución en vigor no da respuesta a los aumentos de la población de las comunidades, especialmente, “Valencia, Madrid o Cataluña”.
Carantoña a Carod, que exige ser como Navarra
O hay acuerdo o “nos veremos las caras”. La expresión del portavoz de Esquerra Republicana en el Congreso, Joan Ridao, lo dice todo. De la puesta en marcha del nuevo modelo de financiación “con luz y concreción” para Cataluña depende el respaldo del grupo al Gobierno, incluso pensando en la votación de los presupuestos del próximo año. El presidente de ERC va más allá todavía y apuesta por “la bilateralidad y el concierto económico”, como los regímenes en vigor en Navarra y País Vasco. “Que Cataluña recaude todos sus impuestos y punto”, defiende Joan Puigcercós. Su antecesor y vicepresidente de la Generalitat, Carod Rovira, recibía ayer el primer guiño de Moncloa con el avance del reparto en la inauguración en El Prat.