P. PÉREZ - SANTIAGO
Los grupos del Parlamento siguen en pie de guerra. Los conflictos entre los partidos por fijar la agenda de las comisiones y los plenos son constantes y siguen crispando los ánimos. El BNG ha decidido que recurrirá al Tribunal Constitucional para conseguir aumentar su cupo de iniciativas parlamentarias. Los socialistas reclaman que se celebren comisiones extraordinarias durante este mes para que dé tiempo a tramitar las propuestas que su grupo tiene pendientes antes de que se cierre el periodo de sesiones.
Mientras el PP aclara que está dispuesto a negociar nuevos criterios para fijar las órdenes del día pero advierte que los "boicots" de la oposición al abandonar las comisiones y los plenos van en contra de un posible acuerdo.
Los intentos de mediación de la presidenta de la Cámara, Pilar Rojo, y la "voluntad" de los grupos de rebajar la tensión en el Parlamento han fracasado.
De hecho, la comisión de Sanidade ya empezó ayer con gresca. El portavoz del BNG, Carlos Aymerich, llamó "cobarde" al presidente de la Mesa, el popular Miguel Santalices, por no introducir en el orden del día una pregunta que había sido aplazada en la anterior reunión.
Fue el prolegómeno a una junta de portavoces donde también hubo discrepancias, sobre todo entre BNG y PP. Los nacionalistas criticaron que los populares les impidieron introducir en el próximo pleno una proposición no de ley sobre Caramelo argumentando que ya habían superado su cupo de este tipo de iniciativas para el actual periodo de sesiones.
El portavoz del PP, Manuel Ruiz Rivas, defiende que ellos sólo aplican el reglamento pero que están dispuestos a negociar para resolver la situación de conflicto y aumentar el cupo del BNG, que es el grupo minoritario, en la Cámara.
Los socialistas, por su parte, están en una actitud de "expectativa cautelosa". "La situación no nos gusta, pero hay voluntad de resolverlo", alegó. En todo caso, lamentó que el BNG no pudiese presentar ningúna proposición no de ley al próximo pleno.