IRENE BASCOY - MADRID
Un pacto de Estado para el AVE; en el resto, buenas palabras y mejores intenciones. Éste es el saldo de la primera entrevista de Feijóo con Zapatero, que se produce casi dos meses después de que el primero fuese investido presidente de la Xunta y tres meses y medio después de que la victoria en las urnas le convirtiera no sólo en el sucesor de Touriño, sino en un líder emergente del PP a escala nacional. El paso del político gallego por La Moncloa se prolongó durante dos horas y media en un cara a cara con el titular del Ejecutivo español y 45 minutos más para responder a las preguntas de los periodistas. Más allá de los primeros logros, el encuentro sirvió sobre todo para tender puentes y crear un clima de cordialidad, como trataron de remarcar las dos partes. El futuro, y sobre todo proyectos ambiciosos como la alta velocidad o cuestiones espinosas como la financiación autonómica, pondrán a prueba un entendimiento que ayer parece que cuajó entre ambos líderes.
Desde Moncloa se subrayó "el espíritu de colaboración", y el propio Feijóo, en rueda de prensa, destacó "la voluntad de diálogo". El titular de la Xunta vendió sobre todo el acuerdo institucional sobre el AVE, para luego explicar que la entrevista sirvió además para "concretar" otras cuestiones y "dejar enfocadas" unas terceras, que bien él o sus conselleiros abordarán con los ministros de turno, "en un plazo de 45 días".
La cita de ayer fue "un punto de partida para fijar la colaboración y lealtad" que pretenden que sea la nota dominante los próximos cuatro años entre los dos Ejecutivos, especialmente ahora que ambos están presididos por políticos de dos partidos no sólo diferentes, sino enfrentados tanto en Galicia como en España. El propio Feijóo, consciente de la situación, arrancó su intervención ante la prensa, asegurando que acudía a Madrid como "presidente de todos los gallegos" y no como ariete del PP nacional, y que su intención es "juzgar al Gobierno" no en clave partidista, sino en función de cómo se comparte con la comunidad que ahora representa. Su única ambición, subrayó, es "defender los intereses de Galicia".
El titular de la Xunta remarcó que no se presentaba ante Zapatero en solitario, pues sus demandas no eran sólo suyas, sino de todo el parlamento gallego. Sus peticiones son "viejos compromisos" pactados por populares, socialistas y nacionalistas, y todavía "incumplidos", avisó.