I. BASCOY - MADRID
La satisfacción exhibida por el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, al presentar el acuerdo sobre el AVE se transformó en extrema cautela y prudencia cuando abordó la revisión del modelo de financiación autonómica. "Queda mucho trabajo por hacer", fue lo primero que dijo el político gallego sobre esta cuestión tan delicada, y eso que el Gobierno quiere cerrar el acuerdo el 15 de julio en la prevista reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera.
Porque se acerca la fecha y porque las comunidades autónomas no renuncian a sus demandas, especialmente Cataluña, el acuerdo parece difícil. Ante este escenario, Núñez Feijóo le propuso a Rodríguez Zapatero que si no se logra el consenso se mantenga el acuerdo actual y que bajo los criterios antiguos pactados en su momento se reparta la financiación adicional que el Estado pueda poner encima de la mesa y que rondará los 9.000 millones, como confirmó ayer el secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña. La posición de Galicia es clara: "Un acuerdo de financiación [en alusión al vigente] no se cambia por un desacuerdo".
En el caso de las negociaciones de Galicia con el Gobierno de España, "aún no se pasó de los principios a los números", explicó Feijóo, quien además no adelantará la partida final que pueda corresponder Galicia y que ayer discutió con Zapatero, mientras no sea definitiva.
Aún así, ya hubo reuniones de la conselleira de Facenda, Marta Fernández Currás, con representantes del Ministerio de Economía, pero que no se hicieron públicas a petición del Gobierno central.
En fechas próximas el propio Feijóo se entrevistará con la ministra Elena Salgado. Igual que a Zapatero, a la vicepresidenta segunda Feijóo le trasladará el acuerdo aprobado en el Parlamento autonómico. Galicia debe recibir "un porcentaje de fondos similar al actual, del 7%, para no perder peso", y al repartir el dinero debe contar más el envejecimiento y la dispersión poblacional, así como el número de gallegos que residen en el extranjero.
El fondo para las comunidades en crisis demográfica y los recursos para las autonomías con menor crecimiento económico "puede ser una solución para Galicia", declaró Feijóo.
Pero si el presidente de la Xunta se preocupa por la financiación, los alcaldes gallegos se interesan por la municipal. Por eso ayer el consello federal de la Federación Galega de Municipios e Provincias aprobó una resolución en la que reclama que la financiación local se apruebe en paralelo a la autonómica.
Por otra parte, el Consejo de Política Fiscal y Financiera se reúne mañana para aprobar los objetivos de estabilidad presupuestaria y elevar el 1% al 2% el déficit fijado para las comunidades autónomas en el año 2010.