IRENE BASCOY - MADRID
Un acuerdo por escrito con fechas y presupuestos para el AVE gallego, igual que el convenio firmado en 1990 por Manuel Fraga y el entonces ministro de Obras Públicas, Javier Sáenz de Cosculluela para garantizar las autovías de conexión con la Meseta. Éste fue el pacto de Estado con que el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, abandonó ayer La Moncloa tras dos horas y media de entrevista con el titular del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, un encuentro que se desarrolló en “un clima cordial” y bajo “un espíritu de colaboración”, como remarcó el propio Feijóo y después el Gabinete de Comunicación de Zapatero.
El Gobierno español se comprometerá por escrito fijando plazos y presupuestos para el AVE, pero también garantizará otras infraestructuras, aunque el tren será la estrella de este convenio, que Feijóo comparó con el arrancado por Manuel Fraga a Felipe González, y que comprometía las autovías de conexión con la Meseta para 1995, aunque la autovía das Rías Baixas se inauguró en diciembre de 1998 y el último tramo de la del Noroeste, en Pedrafita, en 2001.
Con el nuevo convenio además habrá una comisión de seguimiento, marco en el cual representantes de los dos Ejecutivos se reunirán periódicamente para comprobar la marcha de las obras.
“Llevo cinco años pidiendo el acuerdo escrito y hoy lo hemos conseguido”, apuntó Feijóo, aunque el Gobierno español sostiene que fue a propuesta de Zapatero.
El titular de la Xunta “avanzará” en el contenido de este pacto el 24 de junio, día en que se reunirá con el ministro de Fomento, José Blanco, aunque ya advirtió de que el convenio se firmará “en los próximos meses”, pues antes hay que negociar cuestiones técnicas, pero también políticas. Feijóo no quiere dejar cabos sueltos y pretende atar fechas de adjudicación, de licitación, de construcción y de finalización. “Seré riguroso en la parte técnica y ambiciosa en la económica”, apuntó.
Aunque en la reunión con Zapatero planteó “fechas orientativas” para la llegada del AVE a Galicia, rehusó hacerlas públicas. “Hoy lo más importante es que el AVE tendrá un acuerdo por escrito”, remarcó, para luego asegurar que no trasladará a Galicia plazos y presupuestos que no pacte antes “por escrito”. Una vez que 2012 se ha demostrado fecha imposible para la llegada de la alta velocidad, Feijóo no quiere que le pase como a Emilio Pérez Touriño, quien agarrándose al compromiso verbal de Zapatero de que el AVE llegaría a la comunidad dentro de tres años, empeñó su palabra en este fecha, para luego llegar José Blanco al Ministerio de Fomento y asegurar que 2012 fue “una gran mentira”.
El presidente también hace cola
La sala de autoridades del aeropuerto de Lavacolla permaneció cerrada el domingo. Alberto Núñez Feijóo renunció al privilegio de ser el presidente, y fue un pasajero más. Hizo cola para pasar el control de seguridad, y volvió a ponerse a la cola para subirse al avión que le llevaría a Madrid. Y como un ciudadano más, se buscó el billete más barato. Y en el asiento 9C sacó sus apuntes para la cita de ayer en La Moncloa.
Que el titular de la Xunta viaje en tarifa económica no es novedad., también lo hacía Touriño. Lo que sí es nuevo es que no pase por la sala de autoridades. Fraga y Touriño acostumbraban a hacer uso de este privilegio, que les permitía esperar tranquilamente a que el avión estuviera completo y subir en el último minuto. Feijóo, con su gesto, se acerca a los ciudadanos, pero también se arriesga a que cualquiera se le encare por una gestión mal hecha, o, al contrario le felicite por lo bueno. Su decisión le permite tomar el pulso de la ciudadanía, pero también le expone a los aplausos o a las broncas.
Para la vuelta a casa, prefirió la zona vip y allí se encontró con la ex ministra de Fomento Magdalena Álvarez, a la que saludó.