X. A. TABOADA - SANTIAGO
La propuesta del Arzobispado compostelano de restringir durante 2010, por la celebración del Año Santo, los conciertos y la manifestación del Bloque del 25 de julio en la plaza de A Quintana ha caído en saco roto. Ni el Ayuntamiento de Santiago ni el BNG están por la labor de renunciar al uso de los espacios públicos de la ciudad para no interferir en los actos religiosos. "No podemos aceptar que no se emplee la plaza, que es el corazón del casco histórico, para nada más", aseguró ayer el alcalde, el socialista Xosé Sánchez Bugallo. Más contundente se mostró el portavoz nacional del Bloque, Guillerme Vázquez, quien demandó al Arzobispado "más moderación y menos prepotencia", al tiempo que censuró la propuesta de la Iglesia por pretender "retroceder a otros tiempos más bien oscuros".
La petición del Arzobispado se refería sólo al año 2010. Su argumento es que los conciertos previstos durante el Xacobeo y, entre otras manifestaciones, la del Bloque, entorpecen las ceremonias religiosas y, singularmente, la afluencia de peregrinos a la catedral que quisieran cumplir con el rito de entrar por la Puerta Santa, ubicada en la plaza de A Quintana. Por ello, la Iglesia solicitó que se buscaran otros enclaves en la ciudad, más alejadas del entorno del templo, para los conciertos, movilizaciones y otros actos lúdicos, como festivales o ferias.
En tono diplomático, el alcalde respondió que se intentará buscar un equilibrio en los usos de A Quintana, pero tomando como punto de partida que la plaza "es un espacio público de la ciudad", y que no se puede sustraer su disfrute a los ciudadanos. En esta línea, aseguró que los horarios de los conciertos no coincidirán con los de la apertura de la Puerta Santa o que la Feira Medieval recupera un comercio que históricamente estuvo asociado a la catedral.
Bugallo también consideró inviable cambiar el recorrido de la fiesta del Bloque, porque eso sería atentar contra las libertades de expresión y de manifestación.
Sobre la petición del arzobispo, la réplica de Guillerme Vázquez fueron mucho más contudente. "La Iglesia ocupa las calles y corta el tráfico durante las procesiones. Esto no debe llevarle a pensar que los espacios públicos son suyos y que puede hacer un uso privativo de sus calles y plazas", reprochó el portavoz nacional del BNG.
El líder nacionalista se congratula de que España sea un Estado laico y de que los espacios públicos sean de todos y no de ninguna institución "por muy relevante que ésta sea".