IRENE BASCOY - SANTIAGO
Carlos Aymerich seguirá siendo el portavoz del Grupo parlamentario del BNG. El nuevo líder de los nacionalistas gallegos, Guillerme Vázquez, anunció ayer que el que fue su rival en la disputa por el control de la formación frentista y cosechó el 45% de los votos de la asamblea extraordinaria seguirá siendo la cara y la voz de los parlamentarios del Bloque. Con este gesto de integración, la UPG escenifica su apuesta por la unidad, después de un cónclave en el que se hizo con el apoyo del 55% de los delegados.
La UPG quiso ayer borrar la imagen de fractura que salió de la asamblea de Santiago, y por ello apostó por la continuidad de Aymerich al frente de los diputados nacionalistas, y éste aceptó. En todo caso, la UPG tiene el control del grupo parlamentario, pues la mayoría de los diputados son suyos.
Pese a que el cónclave del domingo visualizó la existencia de una alternativa al poder tradicional de la UPG y que ésta está liderada por Aymerich, será el oponente de Guillerme Vázquez el que por ejemplo se bata con el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, en los debates sobre el estado de la autonomía, o el que formule cada quince días una pregunta de interés al líder popular.
Con esta decisión, la UPG demuestra que no teme una posible bicefalia y Guillerme Vázquez no recela del protagonismo que Aymerich tendrá desde la tribuna del Parlamento. Y eso que el nuevo portavoz nacional parte con desventaja, pues al carecer de representación institucional no tiene una plataforma como la de la Cámara para lanzar su imagen y su mensaje.
Gesto innecesario
Vázquez explicó ayer que Aymerich había puesto su cargo a disposición de la nueva dirección, un gesto que agradeció, pero consideró “innecesario”, y qla ejecutiva acordó su continuidad, igual que la de Ana Pontón, como viceportavoz.
La permanencia de Aymerich al frente de los diputados nacionalistas no fue el único gesto de unidad exhibido un día después de la asamblea. La comisión executiva elegida el domingo se reunió ayer por la tarde por primera vez, y en un intermedio el portavoz nacional salió a informar de los primeros acuerdos a la prensa, convenientemente arropado por todo su equipo, incluidos los 7 integrantes de la lista de Máis BNG, encabezados por el propio Aymerich. Como remarcó Vázquez, la dirección frentista recién elegida, y en la que la UPG tiene la mayoría, “empieza a trabajar unidad y en un sólo bloque”.
El quintanismo “por el bien del Bloque, no desaparecerá”
El movimiento de Máis BNG, “no desaparecerá por el bien del Bloque”, aseguraba ayer su líder, Carlos Aymerich, un día después de que su candidatura saliese derrotada de la asamblea, pero convertida en referente alternativo a la UPG, en el seno de la formación frentista.
Aymerich defiende que Máis BNG debe a partir de ahora “dotarse de estructura y de organización” , y explica que los siete integrantes de esta nueva corriente con plaza en la nueva dirección frentista “defenderán sus puntos de vista, pero no de modo inamovible” y “con el objetivo de llegar a acuerdos”.
“No vamos a actuar como oposición interna. Desde el domingo, hay un sólo BNG y una única dirección”, insistía en declaraciones a este diario Aymerich, que tras el fracaso electoral del uno de marzo y la marcha de Anxo Quintana ha aglutinado en torno a su persona a los fieles al ex vicepresidente de la Xunta, por ello su candidatura a la portavocía nacional del Bloque se conocía como la de los quintanistas.
Pese a la derrota frente a Guillerme Vázquez, Carlos Aymerich destaca que montó “una candidatura en apenas un mes” y ésta logró recabar el cuarenta y cinco por ciento de los votos. Por ello, “la energía” generada por este movimiento “no puede desaparecer”, sino que debe “transformarse para bien del BNG”, explica el diputado coruñés, aunque no desvela si convirtiéndose en corriente o en partido político. En todo caso, Aymerich insiste en que su deseo es que el nuevo portavoz nacional “lo haga bien” porque será “bueno” para el frentismo.