I. BASCOY - SANTIAGO
Veinticuatro horas después de la asamblea de Santiago, las miradas eran de recelo en la reunión de la nueva dirección del BNG, dividida en dos bloques: la UPG, con sus ocho plazas, y los quintanistas, con sus siete puestos. Y es que las espadas continúan en alto, aunque las proclamas de unidad sean una letanía ante los micrófonos. Aymerich y los suyos confían en tener “una nueva oportunidad” en la asamblea de 2011, y trabajarán para ello, pero para la UPG “está clarísimo que el proyecto de los quintanistas se va a diluir en los próximos meses, pues su pegamento era el gobierno, y éste lo han perdido, pero aún no son conscientes”.
Reparto de cargos. La UPG quiere contar con la gente de Máis BNG, pues “todos tienen cabida en el Bloque”. Sin embargo, Aymerich y los suyos sopesan dar un paso atrás y ocupar puestos secundarios en la dirección, ya que entienden que “quien gana la asamblea, asume el poder” y también los fracasos derivados de la gestión de este poder.
Segunda vuelta. La UPG confía en ampliar su mayoría en el Consello Nacional con la elección de los 50 miembros restantes, que ahora deben ser puestos por las asambleas comarcales. Darán la batalla de nuevo, igual que Máis BNG, que estudia su conversión en una corriente organizada en el seno de la formación frentista. “Debemos dotarnos de un mínimo de estructura”, explican.
Vázquez. El discurso del nuevo portavoz nacional, tras su elección, fue uno de los mejores que se escuchó en los últimos años en el BNG, defendían ayer desde la UPG. “Conectó con las bases”, proclaman satisfechos. Sin embargo, sus críticos lo ven como “un líder interino, de perfil bajo , sin presencia institucional y lo que es por sin ganas de ser el portavoz nacional”.
Aymerich. “Ha salido quemado de la asamblea, al negarse a una lista de integración en momentos difíciles para el BNG. Ha molestado a muchos, y no sólo a nosotros”, insisten desde la UPG, donde Aymerich es títere de Anxo Quintana. También advierten de que repite como portavoz parlamentario, pero estará “atado en corto”, pues la mayoría de los diputados son del partido de Francisco Rodríguez.
Cabeza de cartel. “No está mirado y no toca”, responden en la UPG cuando se pregunta quién será el próximo candidato a la presidencia de la Xunta, pues la prioridad ahora son las elecciones europeas y las municipales. Desde Máis BNG, claman al cielo y explican que en una sociedad mediática como la actual un líder no se construye de la noche a la mañana y necesita tiempo.
Beiras. “Se equivocó de estrategia y se acabó su recorrido”, coincidían ayer desde la UPG y Máis BNG, después de que el histórico dirigente no se integrase en la lista de Guillerme Vázquez, quedándose sin representación en la executiva, y limitando su presencia al Consello Nacional a siete miembros.