ROSA PRIETO - A CORUÑA
Más ojos vigilarán a los conductores gallegos. La DGT trabaja ya en el plan trienal 2009-2011 para la instalación de nuevos radares fijos en autopistas, autovías y carreteras convencionales. Algunos serán de pega. Serán cabinas vacías en los que no habrá ningún aparato de control de velocidad. Pero, por si acaso, habrá que levantar el pie del acelerador. De lo contrario, el disparo de un flash avisará de la infracción cometida. En los próximos tres años, Tráfico casi cuadruplicará el número de cabinas para radares en Galicia. De las 56 actuales por las que rotan 27 aparatos de medición de velocidad, pasará a 202 en 2011. Por ahora se desconoce el número de cinemómetros que se adquirirán para las 146 nuevas carcasas.
Las provincias con más intensidad de tráfico, A Coruña y Pontevedra, serán las más controladas. Contarán con un total de 86 nuevas cabinas, 42 en el caso de Pontevedra y 44 en el de A Coruña. Las 60 restantes se colocarán en Lugo (32) y Ourense (28).
La previsión es que a finales de este año empezarán a colocarse los primeros radares de este plan trienal. Aunque todavía no han sido determinadas las ubicaciones de las nuevos equipos medidores, ya hay algunas propuestas sobre la mesa. El jefe de Tráfico de A Coruña y coordinador de los centros territoriales de Galicia, Pedro Pastor del Castillo, apuntó ayer alguna de las posibles ubicaciones: la AP-9, a la salida del túnel de Ferrol y algún tramo de curvas de la AG-55 A Coruña-Carballo. ¿Por qué en esas vías? Entre otros aspectos, el responsable de la DGT en Galicia citó la configuración de la carretera y la intensidad circulatoria.
Régimen sancionador
El jefe de Tráfico anunció ayer este plan trienal de radares tras el inicio de la reunión anual de jefes provinciales de Tráfico del Noroeste, que en esta ocasión se celebra en A Coruña. En el encuentro, entre otras cuestiones abordarán las nuevas modificaciones legislativas en materia sancionadora, las aplicaciones informáticas en la gestión de las jefaturas provinciales o la unificación de criterios en su ámbito de actuación.
En la reunión, que se prolongará hasta mañana, participan los jefes provinciales de Tráfico de Galicia, Asturias, Castilla y León y Cantabria, el responsable de la DGT en Galicia, Pedro Pastor del Castillo, y su homólogo en las otras tres comunidades, Ángel Toriello, y el secretario de la DGT, Ernesto Abati. Para Abati, según aseguró ayer, es un “éxito de toda la sociedad” la reducción de la siniestralidad en las carreteras españolas. “Aunque los datos todavía no son para sentirse contento. Cualquier muerte es una tragedia”, añadió Abati. Las cifras las dio el jefe de Tráfico en Galicia. En lo que va de año, el número de muertos en España descendió un 13%, al pasar de 715 registradas entre el 1 de enero y el 5 de mayo de 2008, a las 620 contabilizadas este año. En Galicia, el balance de abril, con seis muertos, el más bajo desde que Tráfico tiene estadísticas en la comunidad, permitió invertir la tendencia al alza de este año. En el mismo periodo, 61 personas fallecieron en las carreteras gallegas, tres menos que en 2008. A Coruña fue la única provincia gallega en la que se disparó el número de muertos en lo que va de año, al pasar de 18 víctimas mortales en 2008 a 27 en 2009. Por el contrario, en Lugo, se pasó de 19 a 9 fallecidos; en Ourense, de 8 a 7 y en Pontevedra de 19 a 18.
“Este datos nos introducen en la buena senda”, celebró el jefe de Tráfico de Galicia. Una vez más, llamó a la “prudencia” y a la “responsabilidad” al volante. “Hay que lanzar el mensaje de que la conducción siempre lleva aparejada riesgo. Detrás de todos los accidentes [de tráfico] está una actitud imprudente”, concluyó.