REDACCIÓN - VIGO / LUGO
Como cada día, los camiones cisterna se pasaron ayer por las granjas gallegas con las que Pascual mantiene todavía un acuerdo tras su drástica reducción en la recogida de los últimos meses y que dejó por el camino la producción de Melisanto y Tierra Llana, dos de las grandes cooperativas lácteas gallegas, a las que están ligados alrededor de 300 ganaderos de las comarcas de Melide y la Terra Cha. La intención de la compañía es mantener, por lo menos de momento, la compra de leche en la comunidad pese al anuncio del cierre de su planta en Outeiro de Rei, en la que trabajan 155 empleados. Una decisión de la que están muy pendientes unos 200 ganaderos con una producción de 300.000 litros diarios.
Pascual mantiene que cualquier empresa "que quiera trabajar seriamente envasando leche en España" tiene en Galicia "una producción fundamental". El Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que aplicará en la fábrica lucense es "inevitable". "Se agotaron todas las posibilidades", apuntan fuentes de la compañía.
Los tres sindicatos agrarios gallegos creen, sin embargo, que el cierre es "una consecuencia clara", de las pretensiones de las firmas distribuidoras de "monopolizar" el sector con "la connivencia de los gobiernos que refrendan las actuales políticas agrarias" y "excluir" así a los productores para "obligarles a vender" por la mitad del coste "bajo estrategias como el envasado en marcas blancas propiedad de estas mismas multinacionales". Unión Agrarias, Xóvenes Agricultores y el Sindicato Labrego galego alertan de que el cierre de la factoría de Pascual en Outeiro de Rei y los 155 despidos previstos "no serán los únicos" ante la grave crisis que atraviesa el sector, del que dependen directa o indirectamente en Galicia hasta 100.000 personas. "Las 13.000 explotaciones que quedan tienen muy comprometido su futuro si en un plazo inmediato no se adopta por parte de las administraciones un plan de coche", aseguran.
Por eso el alcalde de Outeiro de Rei recuerda la situación en la que pueden quedar todos los productores de la zona "tras las importantes inversiones de los últimos años en tanques de frío y salas de ordeño" y los autónomos encargados del transporte de la leche ante la etapa de incertidumbre que se abre ahora. De su primera charla con los responsables de Pascual en Galicia, José Pardo saca la conclusión de que "no hay marcha atrás" en la decisión de la compañía, aunque el regidor del PP confía en buscar una solución, un posible comprador, de la mano del nuevo conselleiro de Medio Rural, con el que tiene previsto entrevistarse.