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X. A. TABOADA - SANTIAGO
La Cuenca del Miño-Sil resulta muy apetecible para la producción de energía eléctrica. Tanto que decenas de empresas están interesadas en levantar nuevas presas a pesar que sus ríos ya soportan una elevada presión hidroeléctrica. El Ministerio de Medio Ambiente, a 10 de octubre del pasado año, estaba tramitando la concesión de 71 centrales hidráulicas, en unos casos para ampliar o reformar las instalaciones ya existentes, pero en la mayoría se trataría de nuevos proyectos.
Del total de concesiones en tramitación, doce lo son para grandes embalses, con una potencia superior a los 5.000 kilovatios, y el resto, 59, se corresponde con solicitudes de minicentrales, de las cuales 24 ya han conseguido la autorización y están pendientes de que se aprueben los proyectos de construcción para iniciar las obras. Estos datos los facilitó el Ministerio de Medio Ambiente en una respuesta parlamentaria por escrito a la diputada del BNG Olaia Fernández Davila.
Todas las grandes presas quieren levantarse en los ríos Miño y Sil, donde el caudal de agua garantiza una producción eléctrica durante todo el año. Entre ellos se encuentra el polémico salto de Santa Cristina, promovido por Iberdrola en Parada do Sil, que prevé perforar los cañones del río y bombear el agua a una balsa en la cima del cerro para luego aprovechar su caída y generar electricidad. Del total, cinco de los proyectos están previstos en el río Sil y los otros ocho en el Miño.
El único proyecto en tramitación que afecta a la provincia de Pontevedra es el salto de Sela, que afecta al ayuntamiento de Crecente, donde Fenosa y la portuguesa EDP plantean construir una triple presa.
El resto se reparten entre los ayuntamientos lucenses y ourensanos de O Barco de Valdeorras (2), Nogueira de Ramuín (2), Chantada (2), Saviñao (2) y Parada do Sil.
A estas grandes presas hay que sumar una que ya está en la última fase de construcción, que se levantará en el Miño entre los municipios de Crecente y Padrenda (Ourense), perteneciente de Fenosa.
En cuanto a las minicentrales, el Ministerio de Medio Ambiente está tramitando la solicitud para construir 35 nuevas –17 en Ourense, otras 17 en Lugo y 1 en Pontevedra–, pero ya ha concedido la autorización para otras 24, a las que sólo les falta la aprobación definitiva del proyecto de obras para que se puedan iniciar.
El permiso para nuevas centrales y hasta la admisión a trámite de solicitudes para nuevos aprovechamientos hidroeléctricos en la Cuenca del Miño Sil fueron duramente contestados por una Xunta ahora en funciones, partidaria de frenar la presión sobre los ríos gallegos. De hecho, durante los últimos tres años y medio el bipartito no autorizó ninguna explotación eléctrica en las cuencas de su competencia.
Pero el Ministerio de Medio Ambiente no tiene el mismo planteamiento, y de principio no rechaza ningún proyecto nuevo.
“La concesión o denegación de cualquier solicitud de aprovechamiento de aguas para uso hidroeléctrico se hará siempre conforme al ordenamiento jurídico, el interés público y la debida motivación que impone la ley”, es la respuesta que dio el ministerio de la gallega Elena Espinosa a la demanda formulada por el Bloque sobre la necesidad de paralizar las concesiones hidroeléctricas.
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