"Tráigamelo cuanto antes", pidió la mujer de Rubén Alonso a la ministra de Defensa

10.11.2008 | 07:50

María del Mar Borrajo quiere saber la verdad y rogó a Carme Chacón que se investigue lo ocurrido. Los restos del militar vigués, que deja esposa y dos hijos pequeños, llegan esta noche a Madrid y mañana, a Pontevedra

Ujué Foces  VIGO

"Tráigamelo cuanto antes, ya". La petición de la mujer del cabo primero vigués Rubén Alonso Ríos _-fallecido ayer en un atentado en Herat-, a la titular de Defensa Carme Chacón, no cayó en saco roto. A las 9 de esta noche se espera que los restos del militar y su compañero asturiano lleguen a Madrid. La propia ministra se desplazó ayer por la tarde a Afganistán para traer los cadáveres de vuelta a casa. Mañana llegarán al cuartel de Figueirido en Pontevedra donde sus compañeros y amigos se despedirán de él. Después, los restos serán traslados para su incineración a Vigo donde no habrá ni funerales ni actos. "Es lo que él quería", explica su esposa, María del Mar Borrajo.

Rubén, de 30 años, "estaba como loco y feliz, aunque sabía que había lío" de poder acudir a su primera misión en el exterior, explica María del Mar en el domicilio familiar. Llevaba 9 años en el Ejército y se presentó voluntario para la misión en Herat con otros 50 compañeros de la Brilat de Pontevedra, donde estaba destinado. Su mujer reconoce que a ella no le gustaba mucho que fuera militar, pero "él lo deseaba desde siempre y yo lo respetaba".

El matrimonio y sus dos hijos, de tres años y cuatro meses de edad, residían en la zona viguesa de Castrelo, en la casa donde el joven se había criado. Ocupaban la primera planta del inmueble y en el bajo residían sus padres ya que era hijo único.

"Me siento muy arropada"

María del Mar y sus dos niños se trasladaron a casa de los padres de ella hace 15 días, cuando Rubén se marchó a Afganistán, y ella desvió a su móvil el teléfono fijo de su casa. Ese teléfono que ayer, sobre las 12 del mediodía, cambiaría su vida para siempre.

Un mando de Figueirido informó a María del Mar del atentado en el que Rubén había perdido la vida. Poco después recibiría, también vía telefónica, las condolencias de la ministra de Defensa, Carme Chacón. "Fue una conversación privada y no la voy a contar. Puedo decir que se portó muy bien. Le pedí que quería saber cómo había sido el atentado, que se investigue y se aclare todo, y saber si de verdad no sufrieron. Ella se iba a Afganistán y me aseguró que al llegar me llamará contarme lo ocurrido", resume María del Mar.

Compañeros de su marido y mandos del Ejército de Tierra arroparon a la familia durante toda la jornada, mientras se realizaban las gestiones para la repatriación del cadáver."No puedo quejarme, se portan muy bien conmigo. Me siento muy arropada también por la familia y los amigos", reitera.

María del Mar no puede reprimir las lágrimas cuando se le pregunta por sus hijos: "Eran la pasión de Rubén. Daba la vida por ellos y por mí. Son muy pequeñitos y ya no los podrá disfrutar". Sabe que a su marido le han concedido la Cruz al Mérito Militar, pero apunta que "las medallas no me lo van a devolver".

Rubén Alonso se trasladó a Afganistán el pasado 26 de noviembre, dos días antes de su cumpleaños. "Soñaba con hacer submarinismo y aseguró que a la vuelta iba a comprarse un traje, además del dinero que pretendía ahorrar para pagar los arreglos que habían hecho en la casa", recordaba uno de los amigos que acudió a dar el pésame a la familia. "Siempre le gustó ser militar, se preparó para la Policía, pero llevaba ya 9 años en el Ejército. Nunca había salido a una misión en el extranjero antes por su familia, pero esta vez estaba feliz", añade.

María del Mar intentaba ayer permanecer entera, y pedía en nombre de la familia de Rubén "la máxima intimidad y que se respete el dolor". Su madre indicaba que el golpe era muy fuerte y todavía no se lo acaban de creer.

Persianas bajas, luces interiores encendidas y muros de piedra incapaces de amortiguar los gritos rotos de dolor y de lágrimas, reflejaban el duelo de la familia mientras en la calle llovía sin parar, como un llanto quedo por el militar vigués fallecido.

Conmoción vecinal

Numerosos vecinos, amigos y allegados acompañaron a los padres y a la viuda de Rubén Alonso durante toda la jornada. La desgraciada noticia corrió con rapidez entre el vecindario y todos sentían dolor por la muerte de un joven al que calificaban de "excelente".

Algunos amigos rindieron su propio homenaje al fallecido al pie de la casa familiar:_"Era una persona excepcional. Su mujer y sus hijos eran lo primero para él. Iba a ser el padrino de mi hijo, que acaba de nacer, y lo será. El día del bautizo firmará mi padre o quien sea, pero Rubén y María del Mar serán los padrinos de mi hijo Óscar", relataba emocionado uno de los amigos.

Tres minutos de silencio

El Ayuntamiento de Vigo guardará tres minutos de silencio hoy al mediodía en señal de duelo. El alcalde en funciones, Santiago Domínguez Olveira, trasladó ayer a los allegados de Rubén Alonso Ríos sus "condolencias", así como su "más sentido pésame". También ofreció su apoyo en estos momentos y les brindó los servicios "para lo que puedan necesitar" en estas difíciles circunstancias por la pérdida.

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