El restaurante Gálgala en Vigo es una de las propuestas vegetarianas de la ciudad
Fernando Franco
No voy a ocultar que vengo levemente enamorado de Bea Gómez, esté o no emancipada en el amor. O no sé si es de ese estilo vegetariano, suave, elíptico, relajante que imprime a su restaurante Gálgala en Vigo (Placer, 4) y que a lo mejor viene de no ser carnívora como uno mismo, yo qué sé... Fui allí con Chema Cancelo y con Enrique Muñiz, "Azul", que uno de estos días vuelve a Burundi, a ese África que tan bien conoce y en el que actúa como especialista en prevención y resolución de conflictos entre guerrillas, gobiernos y demás familia. Primero, a las 2 de la tarde, nos tomamos un vino en Casa Samaniego (Colón, 4), que es un lugar en el que todos, de jefa a empleados, te envuelven en un espíritu cálido. Luego nos fuimos al Gálgala, saludamos en la cocina a Montse Guimarey y María Eugenia Barbero, nos dejamos arrullar por las propuestas de Bea y la atención de Julio y, en medio del condumio, nos dio a probar un albariño ecológico de marca Corisco, hecho en Tui. Intachable. Picoteamos un tagliatelle con shitake a la crema, unas albóndigas de avena, un crêpe de setas con ensalada... y unos dulces deliciosos. Y salimos alimentados, gustosos y con levedad digestiva.