
Los peregrinos que se dirigen a Compostela siguiendo el Camiño Monacal o de la Costa y atraviesan Vigo, tienen en el local de la asociación de vecinos de O Freixo, cerca de Valladares, su único centro de apoyo o refugio en la ciudad, condicionado sólo por la disponibilidad derivada de las actividades de la asociación.
El primero que pernoctó en el local fue Jesús Iyera, un profesor de música prejubilado, natural de Guadalajara, que inició su marcha en Viana do Castelo y atravesó A Guarda, Mougás y Nigrán. La deficiente señalización del camino en el término municipal de Vigo hizo que Iyera se perdiera a la altura de Coruxo acudiendo en su ayuda Luis Martínez, alma mater del refugio de O Freixo, donde encontró cobijo. Allí, la "hospitalera" voluntaria, Fátima Covelo, curó sus ampollas, sirvió la cena y le ofreció al caminante un breve concierto de bienvenida.
Ayer mismo continuó a Redondela pasando por Castrelos, A Salgueira y San Xoan Poulo, donde recibió el apoyo de las asociaciones de vecinos, sellando la cartilla en cada una de ellas. La tarde anterior colaboró en el repintado de las flechas entre Saiáns y Freixo para facilitar el paso de quienes le seguirán en su peregrinar.
Caminantes de Esposende
Pocas horas después de la salida de Jesús Iyera, llegaba al refugio un grupo de once caminantes de Esposende que había comenzado su peregrinación el pasado día tres en San Pedro de Rates.
"Llegaban muy lastimados, como consecuencia de etapas muy duras", señala Luis Martínez. Una de 35 kilómetros entre Viana do Castelo y A Guarda, otros 22 hasta el camping do Muiño en Mougás y quince más hasta el albergue de las damas Apostólicas en Nigrán.
Allí lograron reponer algunas fuerzas y a primera hora de la mañana de ayer iniciaron otra caminata de 35 kilómetros hasta Redondela con escala en O Freixo. La parte más dura fue la subida del Alto de Nigrán, seis kilómetros hasta Priegue y siete más hasta la Biblioteca de Freixo. "Alguna de las caminantes ya tenía los pies en carne viva y todos los intentos de que realizaran el último tramo del recorrido en coche fueron inútiles", relata Martínez.
Al llegar a O Freixo, donde se registraron, curas de emergencia, lumbre encendida para sacar la ropa y almuerzo ofrecido por los vecinos: caldo verde y arroz de marisco con vino para acompañar. En total, 25 euros de materia prima, que pagaron a escote.
Ya por la tarde y con Redondela como objetivo, atravesaron Castrelos, donde les atendió el presidente de la A VV, Juan Freiría, y Sárdoma. Al llegar a la altura de la iglesia de Santa Rita, "nuevo extravío debido también a la deficiente señalización" y otra vez Luis al rescate para dejarles en la senda hacia la iglesia de los Picos para a través de Poulo llegar a la Senda de la Traída de Aguas para entrar en el Concello de Redondela.
Dentro de pocos días coincidirán en Freixo los 25 participantes en una marcha a Compostela en bicicletas de montaña con cinco que lo hacen a caballo. Y hoy mismo, dos peregrinos que llegaron a Baiona en kayak desde Viana.

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