
Manos de topo no es una banda de esas que gustan de enumerar una interminable lista de referentes antagónicos. De hecho, el sonido de este conjunto de raíces dispersas (Sabadell, Menorca, Vigo, Barcelona), no se parece mucho a ningún otro que resuene por los recodos del indie patrio. Ellos mismos comentan que no se consideran fanáticos de la música y que ni siquiera creen que sea necesario dominar un instrumento para hacer canciones memorables.
El comentario que habrá hecho llevarse las manos a la cabeza a más de uno aunque, en su caso, resulta de una coherencia particularmente honesta. Miguel Ángel y Alejandro empezaron a hacer temas por mera diversión. Los males de amores eran la excusa perfecta para componer catarsis sonoras y las fiestas en la casa de algún amigo el escenario idóneo para reírse de las tragedias, sentimentales y acústicas. No tienen reparos en reconocer que no eran precisamente unos virtuosos (de ahí el seudónimo "Manos de topo"), lo que no les amilanó cuando decidieron lanzarse a la aventura de formar un grupo, ni a dos de sus amigos, Diego y Rafa, para unirse a ella en el bajo y la batería.
El resto, pura providencia. Empezaron a pasearse por algunos locales de Barcelona y colgaron unos cuantos temas en el siempre provechoso MySpace. Al cabo de un tiempo La Colazione los coló en un recopilatorio de bandas underground y consiguieron dar un concierto en la FNAC. Así llamaron la atención de Sones, una cooperativa musical, y con ella llegó el disco, "Ortopedias Bonitas".
De eso hace ya más de dos años, y en este tiempo el boca a boca y una fructífera gira por salas de todo el país les ha granjeado una repercusión envidiable y un nutrido grupo de seguidores incapaces de resistirse al ingenio de unas letras nada convencionales.
El desamor es el tema fetiche de sus canciones, que encuentran su mejor seña de identidad en la voz de Miguel Ángel, un aullido llorón e histriónico que para unos es el toque de gracia de la banda y para otros, el principal motivo de condena.
Su segundo disco, "El primero era mejor", puede daros una idea de la despreocupación de estos cuatro compositores por la gravedad de su música, y de su capacidad para reírse de todo y de ellos mismos, con letras como "nuestro amor es un concurso de tv local", o "por favor no seas tú mismo al bailar".
Irresistibles o insoportables. Júzgalo tú mismo este sábado en la Sala Karma de Pontevedra, a partir de las 23:00 horas. La entrada en taquilla cuesta 10 euros, pero puedes conseguirla a 8 euros a través de: http://www.laboleteria.es/

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