Se puede estimular con el dedo, un pene o un vibrador, y si se hace correctamente la excitación puede ser máxima
Redacción
Dar pequeños golpecitos sobre el punto G provoca un intenso placer
El punto G se ha convertido en uno de los grandes misterios del ser humano y las dudas en torno a él son muchas. ¿Existe o no el punto G? Y si existe, ¿cuál es el mejor modo de estimularlo?
Se barajan diferentes teorías sobre el lugar exacto en el que se encuentra el punto G femenino, aunque la más extendida lo sitúa en la parte superior de la pared de la vagina, a cinco centímetros de la entrada. Se puede estimular con el dedo, un pene o un vibrador, y si se hace correctamente la excitación puede ser máxima.
La mejor postura para llegar al climax es aquella en la que la mujer está encima del hombre, siendo ella la que controla el movimiento. Ésta no tiene por qué ser la única, pero sí la más sencilla. En el resto de posturas también se puede conseguir el máximo placer, aunque se requiere de más destreza y experiencia.
Manualmente, un clásico
Otra forma de estimular el punto G es manualmente. Aquí el abanico de posibilidades es más amplio. Se pueden introducir uno o dos dedos y acariciar la parte superior de la pared de la vagina, bien dibujando círculos o dando pequeños pero firmes golpecitos. La presión sobre el punto G en el momento adecuado puede provocar un intenso orgasmo en la mujer.
El primero en hablar del punto G fue el ginecólogo Ernst Grafenbrg. No obstante investigadores del King's College de Londres han asegurado recientemente que podría ser algo subjetivo, "producto de la imaginación de la mujer", y no existir realmente. Después de haber concluido un estudio en 1.800 mujeres sin encontrar prueba alguna de la existencia de esta zona erógena, estos investigadores han resuelto que podría tratarse de un mito "estimulado por las revistas y los terapeutas sexuales".