El Monstruo de un solo ojo es uno de los locales más divertidos y originales del centro nocturno vigués
FdV
Entre sus paredes resuena el mejor indie-rock de ayer de hoy y de siempre
Se dice, se cuenta, se rumorea que en los últimos tiempos Churruca está viviendo una nueva edad de oro con la aparición de algunos locales preocupados por la buena salud auditiva de sus clientes.
En tal caso, no cabe duda de que uno de los pioneros del movimiento es El Monstruo de un solo ojo, en la esquina con la calle Cervantes. Ahí lleva desde hace casi cinco años, cuando a sus impulsores se les ocurrió que en los dominios del perreo y el reggaeton bien podía caber un pequeño templo dedicado al sonido british y la iconografía kaiju nipona.
En su interior no es extraño sentirse observado por la multitud de pequeños monstruos que acechan desde paredes, tarimas, barras y demás mobiliario. Pero para fortuna de sus visitantes, Gozilla, Bioman, King Kong y el resto de seres ciclópeos que allí se dan cita gozan de un exquisito gusto musical que poco tiene que ver con las sintonías "beta" de serie B japonesa. Al contrario, entre sus paredes suele resonar lo mejor del indie-rock de ayer de hoy y de siempre o el pop mas bailable, con y sin aires retro.
Para hiperactivos y sosegados, El Monstruo de un solo ojo, pequeño pero bien pensado, se divide en pista de baile y rincón de sofás. Dos alturas para empezar la noche a golpe de flequillo o de cháchara constructiva. Imposible, en cualquier caso, no animarse entre el colorido estético y ambiental que acompaña al copeteo.
Por lo demás, dicen los monstruos que gustan de relacionarse con todo tipo de tribus, y que os esperan despiertos cada fin de semana hasta las 4 de la madrugada.