Alternativa gallega para saborear un pincho vascos con un toque especial.
F. Franco
Como no le llegó montar un restaurante japonés en Vigo hace dos años, ahora ha abierto otro en la misma calle pero en la acera de enfrente que lo dedica a las tapas vascas. Belén Bobo inauguró la pasada semana el Bobo Bar con una carta por ahora sencilla, hay tiempo para ir aumentando, diseñada por un discípulo de Arzak: 20 propuestas de vascofilia culinaria, las más de ellas pinchos y alguna ración. Te vamos a hacer la boca agua recitándote algunas: ajoarriero, solomillo con queso brie, paleta de ibérico con huevo de codorniz y pimientos, queso de cabra sobre base de puerro frito, boletus con pimientos del piquillo rellenos de bacalao y gambas... Lo que ha querido montar Belén es un local que tanto vale para ir de pinchos con los amiguetes como para cenar sentado o incluso tomar una copa en tertulia de sofá. Nada que ver con con la estética de la taberna vasca sino más bien un local con tres ambientes fusionados, que se suceden y entre los que puedes elegir según de lo que vayas. Muy práctica la solución de pequeñas barras transversales a cuyos lados puedes picotear con la panda optimizando el esacio disponible. La luz, quizá habría que revisarla. o quizá no. No ha querido la promotora, periodista metida en estas lides, hacer una carta más abundante por ahora por el deseo de controlar un producto que quiere que sea de calidad y trabajado en la casa, desde el salmón al bacalao pasando por el foie, y porque prefiere ir tanteando el mercado y aumentar opciones si la demanda lo precisa. Belén montó un bar japonés, en la misma calle, porque era una pirada por esa comida y no la hallaba cuando vino de Madrid para Vigo. Si no lo había, lo montó ella. Y ha tenido éxito. Ahora seguro que le apeteció pinchar rico