EFE / MADRID
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el nuncio del Vaticano en España, Manuel Monteiro, se reunieron ayer en Madrid para intercambiar puntos de vista sobre las relaciones Iglesia-Estado después de las desavenencias de los últimos meses. Zapatero y Manuel Monteiro se reunieron anoche a solas, sin la presencia de ningún colaborador, en la sede de la Nunciatura, donde el representante del Vaticano en España recibió al jefe del Ejecutivo.
Fuentes del Ejecutivo destacaron la buena relación personal existente entre Zapatero y el nuncio y subrayaron que los problemas de los últimos meses no han sido con el Vaticano, sino con las autoridades eclesiásticas españolas. Así, Zapatero manifestará a Monteiro su descontento por las declaraciones que realizaron algunos obispos en la marcha por la familia cristiana que se celebró en Madrid.
Según avanzó la vicepresidenta, el jefe del Gobierno iba a trasladar al representante del Vaticano la necesidad de que haya un respeto recíproco entre el Ejecutivo y la Iglesia.
Manuel Monteiro saludó a Zapatero al pie de la escalinata de la Nunciatura. Ambos posaron sonrientes para los redactores gráficos durante unos breves instantes, antes de entrar en el edificio.
Zapatero y el nuncio degustaron un menú compuesto por delicias de calabacín y alcachofas sobre salsa de albahaca, lomo de merluza perfumado a la vainilla, tabla de quesos y mousse de lima con gelatina de té de jazmín, todo ello regado con un vino de la Ribera del Duero, un Albariño y champán francés. Algo más que el "caldito" que el jefe del Gobierno y el nuncio del Vaticano habían apalabrado compartir desde hace tiempo para tratar sobre las relaciones entre el Ejecutivo y la Iglesia. Pero no fue hasta la semana pasada cuando se concretó esa entrevista, inicialmente prevista para el pasado martes.
Fuentes del Gobierno remitieron a la rueda de prensa que ofrecerá hoy la vicepresidenta primera del Ejecutivo, María Teresa Fernández de la Vega, tras la reunión del Consejo de Ministros, para informar del desarrollo de la entrevista, ante la que la Nunciatura avanzó que no tiene intención de hacer comentario alguno.