EFE
El juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska ordenó hoy el archivo de la causa abierta contra cuatro responsables militares por los errores cometidos en la de identificación de 30 de los 62 cadáveres de los soldados fallecidos en el accidente del avión Yakovlev-42. Aunque el juez cree que los responsables castrenses realizaron análisis "insuficientes y ajenos a una mínima seriedad" y que obraron con "imprudencia", recalca que no se les puede atribuir un delito de falsedad documental, como se pretendía.
De los 62 fallecidos en aquel fatídico accidente que tuvo lugar en Turquía en mayo de 2003, un total de 30 fallecidos fueron identificados erróneamente, lo que provocó que se entregara a las familias cuerpos que no pertenecían a su familiar caído. A juicio de la Fiscalía, la identificación "aleatoria" de los cadáveres fue establecida por el general de Sanidad Vicente Navarro, quien erró en todos los casos al otorgar una identidad a cada féretro sin practicarse las autopsias ni pruebas de ADN.
Los otros tres acusados en esta causo eran los dos oficiales médicos que apoyaron a Navarro en la identificación a la hora de redactar los informes de necropsia, el comandante médico José Ramírez y el capitán médico José Sáez, así como el encargado de dirigir la comisión militar responsable de las identificaciones, el teniente general José Antonio Beltrán. El juez, que el pasado 1 de junio ya archivó la causa que investigaba lo referente a la contratación del aparato, considera que los cuatro militares no cometieron el delito de falsedad documental que se les atribuía.
"Lo que sí podemos reseñar es la existencia de una concreta imprudencia" en las labores de identificación, señala el magistrado, que considera que es incuestionable que las autoridades turcas -que identificaron correctamente 32 cadáveres- hicieron constar al equipo español que no habían identificado a 30 militares. Según Grande-Marlaska, el general Navarro utilizó en sus análisis variables como el lugar que los soldados ocupaban en el avión o el tipo de indumentaria que llevaban, datos que fueron "insuficientes y ajenos a una mínima seriedad".
Grave, pero no delito
"Buena prueba de ello es que ninguno de los 30 cuerpos fue correctamente identificado", añade el magistrado, que reconoce, además, que la "imprudencia" del equipo español provocó daños morales concretos como la necesidad de que se exhumaran los cadáveres y la realización extemporánea de pruebas de ADN. Sin embargo, advierte que todo esto no puede "alterar" la calificación jurídica de los hechos ni revestir de relevancia penal a una conducta que "aún siendo grave" nunca constituyó un delito de falsedad y que existen otros procedimientos judiciales para perseguir la conducta del equipo que realizó las identificaciones.
Mientras fuentes del Ministerio Fiscal informaron de que se recurrirá la decisión del juez Grande-Marlaska, el presidente de la asociación de familiares Accidente Turquía Yak-42, Pacho González Castilla, manifestó su "indignación" por la misma. A juicio de esta asociación, que engloba a 40 familias de los 62 militares fallecidos en el siniestro, la decisión del juez es "un escándalo judicial" que ha provocado que las familias se sientan "desamparadas por la Justicia y las autoridades". "Nos ha sorprendido bastante la decisión, es muy decepcionante e indignante, roza el escándalo judicial", sentenció González
A su juicio, "hay bastantes errores en la apreciación del juez", pues "llega a decir que es una conducta grave pero no ve indicios de delito, no sé que tiene que pasar para que el juez vea un delito". "En otros casos que todos conocemos sí que se ven delitos y hay juicios y aquí hay 30 cadáveres, que no es que estén mal identificados, sino que ni se preocuparon en identificar", lamentó, al tiempo que anunció que recurrirá el auto del magistrado. "Lo poco que hemos avanzado ha sido a golpe de recurso y seguiremos confiando en la Sala", declaró el presidente de la asociación