EFE
Así lo manifestó "Cartagena", que es el primer testigo protegido que comparece en el juicio por el 11-M, quien relató que tras ver a Abdelmajid montarse en una moto con el huido Said Berraj les siguió y vio que entraban en una cafetería, en concreto un VIPS cercano a la estación de metro de Colombia.
Explicó que una vez en el interior del establecimiento, pudo ver a Abdelmajid hablando con uno de los agentes, "con los que yo me reunía", precisó, y a otro miembro de la UCIE leyendo una revista e indicó que al no ver a Berraj supuso que éste estaba en el aseo.
Tras este encuentro, "Cartagena" indicó que en su siguiente reunión con los agentes les preguntó si "El Tunecino" trabajaba para algún servicio secreto, lo que, dijo, "no les gustó", y agregó que a partir de ese momento fue cuando en los informes de la UCIE aparecía que el grupo de Abdelmajid, al que denominaban el "grupo de Madrid", "sospechaba de él".
También contó que informó a la Policía de que en una conversación que tuvo antes del 11-M en una mezquita madrileña con Berraj y otro individuo al que se refirió como Mustafá Riffi hablaron de la posibilidad de solicitar ayuda a grupos terroristas para cometer sus acciones y entre éstos, recordó, hicieron referencia a ETA, aunque dijo que los agentes "no quisieron reflejarlo" en ningún informe.
Tras señalar que cree que no hay "ninguna relación" entre terroristas islamistas y ETA, relató que comentaron que podían pedir a ETA que les vendieran explosivos para cometer una acción terrorista, con lo que, dijo, la banda armada se beneficiaría "porque ganarían dinero" y "porque si les decíamos que íbamos a atacar un sitio oficial también se beneficiarían sin mancharse las manos".
Después de esta conversación, continuó el testigo, informó de ella a la Unidad Central de Información Exterior (UCIE), con quien señaló que colaboraba porque le obligaban aunque no cobraba por ello, puesto que "me tenían advertido" de que comunicara "cualquier cosa pequeña porque es un dato que hay que decir", aunque aseguró que los agentes "no quisieron reflejarlo" en ninguno de los informes que elaboraban tras entrevistarse con él.
También indicó que Mohamed Achraf, procesado en la denominada "operación Nova" en octubre de 2004 tras ser detenido en Suiza en agosto de ese mismo año, coincidió en la cárcel con el etarra Juan José Rego Vidal, condenado por intentar matar al Rey Juan Carlos, y señaló que fue allí donde éste último "facilitó" al primero varios números de teléfonos de miembros de la banda armada.
"Cartagena" apuntó que este dato se le contó Achraf, considerado supuesto dirigente de un grupo radical denominado "Mártires para Marruecos", que comenzó a gestarse en 2002 en la prisión de Topas (Salamanca) en la que estuvo encarcelado, y recordó que le dijo que Rego Vidal se los había ofrecido "por si necesitaba ayuda, ya que él iba a estar mucho tiempo en la cárcel".
Durante su declaración, el testigo explicó también que el día de la explosión del piso de Leganés, que, según dijo, lo recuerda "como el peor de su vida", fueron a buscarle a su domicilio -ya vivía en Almería- sobre las siete de la mañana y se dirigieron a Madrid, donde al llegar "un comisario empezó a preguntarme por ´El Tunecino´ y por las personas con las que se reunía".
Después de volverles a relatar lo que ya había contado a los miembros de la UCIE, agregó "Cartagena", recordó que el comisario se levantó y le oyó decir: "como este moro hable la hemos cagado", tras lo que le informaron de la existencia del piso de Leganés y le pidieron que fuera hasta la vivienda, a lo que se él se negó.
"Menos mal que no insistieron con la petición porque si no hubieran muerto ocho", en alusión a los siete terroristas que se suicidaron en la vivienda.
De uno de ellos, Jamal Ahmidan, "El Chino", al que describió como "drogadicto, ladrón, de todo menos religioso", dijo que le conocía de "mucho antes" de ir a la mezquita, de un bar de Atocha, precisó.